19 sept. 2008

Kishan Shrikanth, 12 años, director de cine



En otras disciplinas artísticas es más fácil encontrar precocidad de talentos, pero en el cine, resulta cuanto menos complicado. Sobre todo, por lo que supone ponerse al frente de un equipo técnico y artístico, al margen de manejar una importante cantidad de dinero que supone un rodaje cinematográfico. Pues bien, aunque pudiera parecer que Hollywood es más apropiado para que florezca alguna promesa, por aquello del sueño americano, la fábrica de sueños, y demás epítetos, ha sido Bollywood quien lo ha acogido.

Kishan Shrikanth es un niño que con diez años deslumbró a los más incrédulos al rodar su primera película (con cuatro debutó como actor). Ahora, con doce años, afronta su segundo rodaje y con la vitola de ser el director de cine más precoz y joven. Sin obviar, que en la India es toda una celebridad y goza de un prestigio impresionante. Premio Nacional a la Mejor Película Infantil y su nombre en el Libro Guinness de los Récords.



El realizador afronta su segundo proyecto elevando las cotas de deslumbramiento para el resto del mundo. 'Care of Footpath' es el título de la película, que se basa en un relato escrito por él mismo. Por supuesto, la adaptación tendrá su mano y se ha reservado el papel de un pequeño huérfano que trata de sobrevivir en las duras condiciones de un orfanato. Experiencia no le falta, ya que posee 28 películas como actor que ambiciona alcanzar la perfección en esto del séptimo arte. Ya lleva parte del camino recorrido. También participará en 'Kim', la adaptación de la obra de Rudyard Kipling que Roberto Benigni va a llevar a cabo.

Por si a alguien le caben dudas, Kishan Shrikanth lleva la vida propia de un niño de su edad, acudiendo diariamente a su cita con la aulas. Con la salvedad de los períodos de rodaje. Puede parecer una excentricidad y más propio de un anecdotario de Bollywood, pero y si algún día triunfa más allá de sus fronteras que a nadie sorprenda. No será por falta de experiencia. Solo espero que con el crecimiento no le sorprendan los pecados de la vida y se corrompa. Ahora mismo, Maestro Kishan supone un estupendo cuento real de inocencia tras las cámaras, porque no se puede negar que sus películas son producto de darle un juguete caro y un equipo a su servicio, aunque con la alegría y el colorido propio del más puro cine estilo Bollywood. Que los productores ambiciosos se mantengan alejados.

16 sept. 2008

Vuelve Chucky


¿Qué sentirías si vas paseando tranquilamente y te cruzas con una horda de muñecos diábolicos dispuestos a fastidiarte el día? Bueno, no exactamente, ya que en el fondo, por mucha grima que da el puñetero muñeco, no es más que un montaje y nos acabamos riendo. Eso debieron sentir los viandantes de Times Square hace unos días. Todo organizado para promocionar el vigésimo aniversario de 'Muñeco diabólico' (1988), un film de culto, que ahora se reedita en DVD.

Lo cierto es que el muñeco (como los de ventrílocuo) provocaba verdadero pánico. Aspecto inocente pero habitado por el alma de un asesino despiadado. La película fue un éxito, no sólo por provocar simpatías entre los que gustan de desviados/perturbados/killers y demás fauna que habita en el abismo del terror. Chucky era despiadado y diabólicamente maquinaba sus trabajos a cuchillo. Aunque hoy día, debido a la evolución de los efectos especiales, provocan hasta risa los movimientos del susodicho, no se le puede negar que es efectista y logra una atmósfera de horror que te atrapa (no se puede odiar más a un pequeño engendro de plástico).

Por si no fuera poco, además de la explotación del muñeco en una saga olvidable (hasta cinco títulos "másdelomismo"), ahora en Hollywood (continuando con su sequía imaginativa) pretende acometer de nuevo la historia de Chucky. Su creador, Don Mancini, quiere revivirlo (incluso contando con el actor que le puso voz por aquel entonces), para que nos vuelvan a temblar las piernas cuando lo veamos aproximarnos en la pantalla. Puñetero muñeco.

10 sept. 2008

Stanley Kubrick y sus cajas



Sumergirse en el conocimiento de un cineasta tan mítico y venerado como Stanley Kubrick siempre es fascinante. Y no sólo me refiero a los innumerables estudios sobre su obra y sus influencias, que abundan por doquier. Sino saber algo más de Kubrick, su persona y su proceso de creación. Como es popularmente conocido, era extremadamente minucioso, ordenado y hasta obsesivo. Y eso mismo reflejó a lo largo de su vida, en la que fue almacenando todo el material de preparación de sus proyectos, tanto de los que acabaron siendo sus películas como los inconclusos o simplemente sus ideas.

Pues bien, Jon Ronson, investigador británico, tuvo acceso dos años después de la muerte, y con consentimiento de la viuda de Kubrick, al inmenso material que acumuló, almacenó y clasificó en casi un millar de cajas. Todo un mundo por descubrir y que puede dar idea del enorme trabajo del director, que guardaba como un tesoro en su residencia inglesa.

Durante cuatro años llevó a cabo una intensa investigación que ha dado sus frutos en un fascinante documental emitido este verano por el canal británico de televisión Channel 4. Un documento interesante, que ayuda a comprender algo más a este mito y del que conocemos algo más, tanto de sus películas, proyectos, obsesiones, comentarios, etc. El documental, de obligada visión, es una joya para los que veneramos al maestro.

Versión original subtitulada (por partes): en YouTube

3 sept. 2008

Quiero ser como Radioman


¿Qué me ha pasado? No recuerdo mucho, pero... parece que me golpeé en la cabeza con el diván de mi gabinete. Cosas de la bebida en exceso y el paso de los años. Uno ya no aguante en pie tanto tiempo. En fin, aunque la memoria me falle un poco, me encuentro mejor. Los kioskos abarrotan fascículos para emprender nuevas colecciones y propuestas y uno regresa a su estado habitual, semiebrio y poco lúcido, pero vivo. Que es lo que importa.

Como siempre he creído que en mi interior albergo a un indigente camuflado, siento sana envidia por Radioman. Un famoso vagabundo de Nueva York, que siempre lleva una radio colada al cuello, como una corbata y habitual pesado en los rodajes. Le debe gustar mucho el cine, porque después de muchos años ha logrado colarse en alguno y lograr participar como figurante. E incluso con algún breve papel haciendo de sí mismo. Todo un logro para un sintecho.

Lo mejor de todo es que ya es muy conocido entre el ámbito de actores y directores de renombre y lo abrazan como a un viejo amigo. Les dan sus autógrafos y fotos que él vende para subsistir. O para whisky. De ahí la envidia.

El caso es que este tipo, de nombre Craig Schwartz (aunque usa también el apellido de Castaldo), tiene hasta ficha en el IMDb, y no es que ésto sea la panacea, pero para un tipo que duerme entre cartones ya es mucho. Por cierto, como muchos guionistas sin suerte. Radioman también tiene su página web, donde se autopromociona. Sintomático y curioso.


Me encantaría cruzarme con él y pedirle un autógrafo. Pero no de sus amigos los famosos, sino suyo. Con el tiempo valdrá más. Y yo también podría venderlo. De momento sigo durmiendo entre cartones y alguna botella vacía.