29 jun. 2006

Elizabeth Short, The Black Dahlia

Toparse con un cadáver no resulta una experiencia agradable en ningún caso. Si además, la muerte se ha producido en circunstancias violentas la sensación no se olvida jamás. Eso me sucedió hace algún tiempo. Tras una noche de las mías, ya con el sol incipiente, con esa luz cálida en la que la noche se rompe, tropecé con un cuerpo yacente. No es que fuese con tal cogorza que no lo viese. Sino que al girar una esquina y justo al descender unos escalones me tropecé con algo que me hizo perder el equilibrio. Mi corazón quiso salir disparado por la boca y tuve que hacer un gran esfuerzo para no perderlo. Del tropiezo casi acabo con los huesos en el suelo junto al fiambre. La sangre empezaba a formar un charco pastoso y oscuro por momentos. Era una mujer, imposible determinar su edad en esas circunstancias, pero había caído violentamente desde las alturas y su cuerpo estaba dispuesto como uno tantas veces ha visto en películas pero que nunca se imagina de verdad.
Miré alrededor y no había ni un alma. Sólo los gorriones y las golondrinas sobrevolaban curiosas. No tuve el valor de volver a mirarla. Ya fue suficientemente impactante toparse así, de sopetón, sin quererlo como para ahora hacer un exámen visual en plan CSI. El estómago se me puso al revés y se quedó pegado a mi espalda. Me aparté unos metros y a los minutos empezaron a aparecer los siguientes testigos, para la policía y el forense serían los primeros, puesto que yo me marché. Parece cobarde y ruín, pero aquella visión me aterrorizó sobremanera y no pude conciliar el sueño en varios días. Todo esto me ha venido a la mente con la nueva película de Brian de Palma.
Elizabeth Short, una joven actriz de la década de los años cuarenta, apareció de esta guisa en un descampado. Su cuerpo estaba diseccionado, mutilado y severamente torturado. La Dalia Negra, como se conocía a Elizabeth, por su afición a vestir de negro, fue un caso de crimen sin resolver que convulsionó a la sociedad de Los Ángeles de la época. El departamento de policía se topó un caso difícil, polémico y oscuro que fue muy sonado.

James Ellroy noveló esta trágica historia, dándole el apropiado tinte de género negro que requería. Ahora, Brian de Palma ha filmado su adaptación, firmada por Johh Friedman, para volver al género donde mejor sabe desenvolverse y que tanto éxito le ha reportado.
El reparto es de joven y prometedor: Josh Hartnett, Scarlett Johansson, Hilary Swank, Aaron Eckhart y Mia Kirshner. Tiene todos los ingredientes para convertirse, a priori, en una gran película. No obstante, otra novela de Ellroy, L.A. Confidential, fue magistralmente adaptada y obtuvo un a notable repercusión. Con ésta guarda grandes paralelismos: mujer rubia, dos detectives, traiciones, seducción, corrupción policial, además de la época y el enclave (Los Ángeles, años cuarenta y cincuenta). Los dos detectives, "Bucky" Bleichert y "Lee" Blanchard, ex boxeadores con cierta rivalidad, se encargan de la investigación del caso y pronto, uno de ellos (Bucky, el papel de Josh Harnett) descubre que su novia Kay Lake (Scarlett Johansson), a la que es infiel con una amante (Madeleine Sprague por Hilary Swank), podría tener relación con la muerte de Elizabeth Short (Mia Kirshner), a la vez que se destapa una conspiración dentro del departamento de policía. Con este argumento, que mezcla los hechos reales novelados por Ellroy y elementos de pura ficción, se nos presenta esta nueva película del maestro De Palma.

Ojalá toparse con un cadáver siempre sea una ficción. Es una experiencia real poco recomendable.

26 jun. 2006

Jennifer Connelly: labios ardientes

Cuando el verano nos regala sus días infernales, en los que el mercurio se dispara, en los que nos acordamos de Celsius y de su familia, en los que los pies, el cuello y la frente brillan empapados en pegajoso sudor, deseamos más que nunca que el sol se apague, que las estrellas se enciendan y dejen paso a las largas noches insomnes, donde la vigilia forma parte del periodo estival. Ocupar ese tiempo con ocupaciones diversas que nos refresquen es una prioridad. Durante mucho tiempo esa distracción fue empaparme de películas desenfrenadamente. Y el recuerdo, ahora que el sudor me refresca los sesos, me trae uno ojos verdes que me encandilaron. Hace ya algunos años, por el año 1990, el outsider Dennis Hopper dirigió "The Hot Spot", un tórrido thriller a tres bandas, con Don Johnson (en pleno apogeo de su carrera), Virgina Madsen (como una femme fatale espléndida) y Jennifer Connelly (una joven promesa).
Una historia con intrigas, suspense, apasionados encuentros, celos, traición y asesinatos. El protagonista masculino, Harry Madox, ladrón por supervivencia se encuentra en una localidad sureña y ante un osado golpe a plena luz del día se topa con una coartada que no esperaba. Una misteriosa mujer (Dolly Harshaw) que se encapricha del errático ladronzuelo para el que planea oscuras tramas. Pero Harry se enamora de otra hermosa mujer (Gloria Harper). Bella, inocente y cautivadora. Esta relación despierta la ira de Dolly, desencadenándose un laberinto que atrapa a Harry con grandes dosis de peligro, deseo y muerte.

Hasta aquí todo parece que se tratase de una interesante historia. Pero hay algo más. Se trata de la irrupción de Connelly. Que tras haber participado en anteriores películas (nada menos que en "Érase una vez en América" al mando de Sergio Leone) muestra su lado más sensual y cautivador con apenas veinte años, en las secuencias más tórridas de esta película. Después seguiría trabajando en distintas producciones, con mayor o menor éxito, hasta lograr un enorme reconocimiento: en 2001 ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria por "Una mente maravillosa".


Para un servidor, su belleza y su presencia en la gran pantalla supone siempre algo más. Algo inexplicable por la que se convulsiona algo en el interior y hace temblar los cimientos de la irracionalidad. Será su bello rostro, su esculpido cuerpo o su mirada sensual. Es algo difícil de explicar, pero Jennifer Connelly es de esas actrices por las que une se siente atraído férreamente. Y con la que se pueden llegar a tener sueños húmedos con sus labios ardientes en una calurosa noche de verano.

22 jun. 2006

Billy Wilder, que estás en los cielos

Hoy, cuando hemos dejado atrás la maldita primavera y nos adentramos en el jodido verano, Billy Wilder hubiera cumplido cien años. No se me ocurre mejor momento para recordar a este genio que el séptimo arte nos ha dado. Su talento como guionista se curtió a base de mucho esfuerzo, trabajar a destajo, saberse rodear de los mejores y ser capaz de sacar partido a su inmensa capacidad fílmica. Poco puedo añadir que no se sepa de Mr. Wilder, tan sólo recordar cinco de sus películas que me parecen imprescindibles (y recomendables para soportar las calurosas noches veraniegas):

Double Indemnity (Perdición, 1944). A pesar de ser reconocido como uno de los más grandes en el género de la comedia, su talento como guionista era tal que no había proyecto que se le resistiese. En esta obra maestra del género negro, escribió el guión junto al gran James M. Cain, adaptando la novela de éste, en la que se combina sordidez, pasión y suspense, marcando los cánones del género y logrando que Barbara Stanwyck se convirtiese en una de las femmes faltales más inolvidables. Hay va una perla:
Phyllis (ella): “Hay un límite de velocidad en este estado, señor Neff. Cuarenta y cinco millas por hora.
Neff (él): ¿A cuánto iba, agente?
P: Yo diría que a noventa.
N: Supongo que bajará de su motocicleta y me pondrá una multa.
P: Creo que por esta vez le dejaré ir con un aviso.
N: ¿Y si no hago caso?
P: ¿Y si le sacudo en los huesos?
N: ¿Y si me echo a llorar sobre su hombro?
P: ¿Y si lo intenta sobre el de mi marido?


Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950). Esta película es puro Hollywood. Llena de cinismo atroz para retratar a los personajes de la meca del cine de forma crítica, envenenada, mostrando el exceso, la vanidad, los egos y la decadencia de las grandes estrellas. Magistral.


Some like it hot (Con faldas y a lo loco, 1959). Comedia inolvidable con Lemmon, Curtis y la gran Marilyn Monroe, llena de ritmo, diálogos magníficos y unos actores en estado de gracia que nos brindan una de las mejores comedias de la historia del cine. Simplemente perfecta. Perlas:
Curtis: Pero tú no eres una chica, ¡eres un tío! ¿Por qué querría un tío casarse con otro tío? Lemmon: ¡Seguridad!. O este otro: Lemmon: ¡Tengo cosas que contarte! Estoy prometido. Curtis: ¿Quién es la chica afortunada? Lemmon: ¡Yo!


The Apartment (El Apartamento, 1960). Comedia en estado puro, emotiva, impecable y cínica con una pareja como Lemmon y McLaine que encadenan diálogos soberbios dando vida a un guión absolutamente perfecto. Una de mis debilidades. Perla: "Tengo la rara cualidad de enamorarme de quién no debo, cuando no debo y dónde no debo".


One, Two, Three (Uno, dos, tres..., 1961). Ver a James Cagney en un papel cómico de esta categoría es impagable. Original, divertida, por momentos alocada y simplemente cómica y genial. Ritmo frenético para una sátira política, que nos muestra una visión cáustica de la Guerra Fría en lo que no queda títere con cabeza. Tiene momentos inolvidables y ya clásicos en la historia de la comedia. Imposible no reirse. Perla: “¿Quiere un cigarro?”, invita el burócrata soviético al gerente de la Coca-Cola en Berlín. “Son cubanos, se los cambiamos por cohetes.” El gerente enciende el cigarro, da una pitada y lo escupe, asqueado. “¡Son una porquería, estos cigarros!” “¿Y qué, usted cree que los cohetes son buenos?”.

En definitiva un maestro del arte cinematográfico que descansa en el olimpo de los más grandes. Gracias Mr. Wilder por hacernos reir y recordarnos que nadie es perfecto.

19 jun. 2006

Krrish, un superhéroe al estilo hindú

Madera de héroe no tengo precisamente, pero anoche tuve que sacar la capa e improvisar que lo parecía. Tras una velada haciaga, en la que ni tan siquiera el whisky fue bueno, regresé caminando, dejando que los pasos retumbaran sordos en las callejuelas. A altas hora de la madrugada el sentimiento de soledad se acrecienta y tan sólo esperas oir el canto de los pájaros cuando se acerca el amanecer para saber que estas en este mundo. Al virar con torpeza en una esquina, tres hembras imponentes caminaban juntas. Cogidas de la cintura, como buenas amigas, riendo, ajenas a la noche. De vuelta tras una noche de marcha, supuse. Eran guapas y atractivas y como no tenía nada mejor que ver, me quedé rezagado, ralentizando el paso para tenerlas delante todo el tiempo posible. El repiqueteo de los tacones me guiaba. Llevaba tal cantidad de whisky en la sangre que empezaba a notar que mis pies los dirigía otro. No me respondían. A duras penas conseguía no sacudirme contra las farolas y seguir a las tres jovencitas se convirtió en una proeza por momentos.
No sé cuanto tiempo transcurrió pero tuvo que ser poco o yo caminaba muy sigiloso porque ellas no se percataron de mi presencia en ningún momento.
De repente, en plena avenida, dos pintas con ganas de fiesta empezaron a molestar a las chicas. Ellas intentaron apartarse y seguir su camino, pero se pusieron chulos y las empezaron a toquetear. Las manos y la lengua empezaron a convertirse en ese punto soez que sólo unos macarras saben lograr. Me oculté tras un coche intentando escabullirme. Soy demasiado cobarde para estas situaciones. Pero no puedo con los macarras idiotas. Son algo superior a mis fuerzas. Se creen dueños de lo que se les antoja. Escupí profusamente y me acerqué lo más erguido que pude. Ellas me pidieron ayuda y allí estaba yo, un borracho de mierda, intenando defenderlas. Me avalancé sobre el menos corpulento y lo agarré por el cuello. Supongo que un verdadero héroe traza previamente su estrategia en este tipo de enfrentamientos. Yo sólo lo agarré por donde pude sin saber que vendría después.
Y después vino lo que tenía que venir. Estaba recibiendo un duro castigo. Mi estómago aún resistía. Me protegí la cara mientras soltaba algún gañafón de vez en cuando e invité a las chicas a salir corriendo cuanto antes. Alguien se acercó desde la otra acera y me deshizo de mi contrincante. Era un joven alto y apuesto que se bastó sólo para tumbar a los dos idiotas en unos segundos. Los macarras salieron huyendo arrástrando su cobardía y yo, tumbado, me puse a aplaudir mientras solté una sonora carcajada.
Las chicas se le acercaron y le agradecieron su intervención. No pude escuchar lo que hablaban pero desaparecieron junto a él de mi vista. Maldita mi suerte y mis ganas de acción. Pero lo que más me jode es que siempre te quedas sin la chica (o las chicas en este caso).

Mi amigo White Chocolate me ha comentado algo sobre el bombazo de un nuevo superhéroe en la gran pantalla. Pero muy lejano a los supermanes, spidermanes, batmanes y demás. Se llama Krrish y es hindú. Resulta que Bollywood es una industria muy desconocida en occidente, pero no menos importante y floreciente, contando con sus particulares estrellas. Una de ellas, masculina para más señas, es Hrithik Roshan, un apuesto actor y cantante que hace las delicias del público femenino de la lejana India. Es el actor que interpreta a este personaje que pronto amenaza con arrasar las taquillas de Bombay, Calcuta o Delhi, además de sacudir los corazones de muchas mujeres. Y que hace la competencia directa a Shah Rukh Khan (el tomcruise indio), todo un estrellón de grandes vuelos.
Como no podía faltar, tiene como acompañante a una guapa joven, de nombre Priyanka Chopra, que se deshace por el fulano. Esta ex Miss Mundo también es una estrella consagrada y cuenta con su gran número de fans que babean profusamente ante su espectacular belleza.

Es una superproducción dirigida por Rakesh Roshan (padre del protagonista) que tiene en vilo a millones de cinéfilos de la India y alrededores. El hilo argumental sigue los patrones de este tipo de historias, muy del gusto del público hindú: chico que busca y encuentra a la chica, vence a los malos y consigue que el orden social no se altere, junto a un aderezo de grandes escenarios y coreografías. Esperemos que exporten el producto algo más allá y podamos disfrutarlo. No nos olvidemos de estrellas, ya muy conocidas también en Hollywood, como la bellísima Aishwarya Rai.
A mí se me antoja un punto exótico como éste.

16 jun. 2006

¿Qué estoy haciendo? (4)

Parezco un imán para los memes, me caen por doquier. Mira que me gustan poco, pero no puedo evitar decir no. Me parece descortés por mi parte. En esta ocasión Berto me obliga a elegir entre cuatro series de televisión. No soy adicto, en absoluto, a la pequeña pantalla, pero hubo un tiempo en que me fascinaban las series. Creo que me dejó graves secuelas que aún hoy sufro. En fin, selecciono actuales y de otra época por aquello de ser fiel a mí mismo:
- FALCON CREST: porque me enganchó esa historia enrevesada y una mala auténtica como Ángela Channing que es imposible de olvidar. Ni tampoco a su fiel mayordomo Chao Li.
- EL SUPERHÉROE AMERICANO: porque ese héroe de medio pelo me llegó al corazón y siempre le imité. La sintonía forma parte de mi memoria tanto como mi scalextric.
- FRASIER: porque sus diálogos son absolutamente geniales, eso de tener personajes que nunca aparecen pero todos conocen sólo está al alcance del talento magistral de muy pocos guionistas de televisión.
- HOUSE: porque es la serie de moda y su protagonista tiene ese lado sárcástico e irónico que tanto me gusta.
Bueno, ahí queda eso. Pero no se lo paso a nadie en concreto. Espero que no me caiga una maldición por ello.
Me retiro definitivamente de los memes, que conste.

13 jun. 2006

Nacho Libre

En estos días que el calor empieza acompañarte día y noche, se me hace cuesta arriba ponerme manos a la obra. Tengo clientes desatendidos, el gabinete hecho un desastre y ni siquiera me acuerdo cuando comí en condiciones la última vez. El verano comienza y el sopor me invade hasta la médula, convirtiéndome en un plátano. No camino, sino que me arrastro, no hablo sino balbuceo y tan sólo se me apetece quedarme apoltronado en la cama o en el sofá.
Lolita, mi secretaria, ante la desidia que llevo ejerciendo se ha tomado unos días libres. El teléfono apenas suena y no hay trabajo atrasado. Bueno, más bien ni siquiera hay trabajo. Parece que mis pacientes se han evaporado, no quieren o no necesitan que un impresentable como yo les aconseje como afrontar la avalancha de estrenos estivales que se se presenta. Ni siquiera mi amigo White Chocolate, corresponsal de la meca del cine, me provisiona de jugosas noticias. Caída en barrena. Hundido en un agujero negro, en una espiral espacio-temporal. Ni tan siquiera el whisky me levanta el ánimo. Necesito salir de esta crisis apática que me entumece los huesos y el cerebro.

De repente suena el teléfono. Tan simple sonido me despierta del letargo, como si hubiese tocado fondo y no me dejase caer más. Es un nuevo paciente. Quiere una cita. Me quedo callado, como si estuviese consultando la agenda para buscar un hueco y, en realidad, es que no me brotan ni las palabras. Claro que sí. ¿Urgente? Por supuesto.


Llaman a la puerta. Un gordinflón con cara de macarra: Nacho Libre. Va ataviado como un monje, sólo que su aspecto delata más un disfraz que una realidad. Veremos que me cuenta.
-Adelante, por favor.
-Gracias doctor.
-Tome asiento.
Sirvo dos copas y él me niega con un gesto. Me pongo la mía. Doble. De un trago. La mandíbula se desentumece al instante. La garganta pierde su sequedaz. La lengua comienza a resucitar.
-¿En qué le puedo ayudar?
-Verá doctor. Como sabe mi película está a punto de su estreno. Tan sólo quedan unos días. Llevo toda la vida viviendo en un pequeño monasterio mejicano. Me encargo de la cocina. Y mi vida está dedicada por entero a esta vida monacal. Simple, sencilla, recojida. Últimamente, el monasterio está venido a menos y los problemas financieros son acuciantes. No me miré así que no he venido a pedirle limosna.
-Bien. Es un alivio. Yo también ando sin blanca. Prosiga, por favor.
-Pues como le decía, la situación económica no es precisamente boyante. Así que ante el aprieto me tuve que apuntar a un torneo local de lucha libre para conseguir algo de dinero con el que poder ayudar al monasterio. Junto con un amigo nos hemos convertido en luchadores. Nos que me apasione pero la situación me ha empujado a ello.
-Hasta aquí todo comprendido. Y muy loable su actitud. ¿Cuál es el problema entonces?
-Pues que me está empezando a gustar demasiado y estoy descuidando mis obligaciones cotidianas. Y, además, no estoy seguro de estar haciendo bien. Encomendado a una vida austera y religiosa, dejarse arrastrar por la lucha libre, en plan espectáculo y mamporreando a adversarios para ganar dinero va en contra de mis principios.
-Verá, Super Nacho: no debería preocuparse por esto. Precisamente me lo ha justificado usted mismo. Se ha visto empujado a ello. Lo está haciendo por una buena causa y es normal que se vea tentado por ese espectáculo. Tenga en cuenta que ha vivido mucho tiempo enclaustrado y ahora está viviendo nuevas experiencias. Por la religiosidad de su acto tampoco debería temer demasiado. Mucho más se ha formado con códigosdavinci y demás. La Iglesia anda muy ocupada defendiéndose. Además, su motivo es plausible. Ya quisieran muchos disponer de un espíritu tan altruista y tan generoso como el suyo. No se preocupe más. Dentro de unos días, el público comprobará (y seguro se divertirá) como se las gasta para luchar. Marche tranquilo. Pronto verá como se le pasa ese sentimiento contradictorio.
-Muchas gracias doctor. Sus palabras son alentadoras y clarividentes. Dios le ayude como se merece.
-Gracias a tí. Me has ayudado en la misma medida.
-¿Cómo?
-Nada, son cosas mías. Mucha suerte con su película.
-Gracias de nuevo. Hasta la vista doctor.
-Adios.

Los mecanismos de mi cerebro han reanudado su funcionamiento. Parece que no estaban tan desengrasados como intuía. Bueno. Me pondré manos a la obra para retomar todo lo aparcado. Ya es hora.

9 jun. 2006

Las diez mejores delanteras

Ahora que empieza la Copa del Mundo de fútbol, se empiezan a hacer cábalas y alineaciones imposibles. Las estrellas brillan en su máximo esplendor para placer de muchos. Las delanteras son admiradas y vitoreadas en multitud. Pero también otras delanteras, las de las actrices de Hollywood, han sido votadas en nuevo listado, de los que tanto se prodigan. Una publicación (In Touch) ha realizado su particular clasificación de los mejores pechos de Hollywood. Hay para todos los gustos, unos cambiarían el orden y otros añadirían, yo tengo fantasías con todas ellas (a la vez), pero el top ten de pechos en cuestión es el siguiente (vale votar pero no tocar):
1. SCARLETT JOHANSSON

2. JESSICA SIMPSON

3. SALMA HAYEK

4. HALLE BERRY

5. JESSICA ALBA

6. TYRA BANKS

7. JENNIFER LOVE HEWITT

8. REBECCA ROMIJN-STAMOS

9. LINDSAY LOHAN

10. BRITTANY MURPHY

6 jun. 2006

666: El día del Demonio

El seis de junio de 2006 es una de esas fechas señaladas que tanto gustan. El día en el que se conjugan los números del Demonio. El día en el que la Bestia, el Maligno, el Diablo, Satán, el Anticristo o como lo quieran llamar, debería nacer para que el apocalipsis tenga sentido y todos nos vayamos al carajo. Muchos creen en ritos demoníacos, lo invocan, lo adoran y le rinden pleitesía. Yo no sabría como reaccionaría, pero supongo que depués de ver al hijo del demonio tan cerca no me sorprendería mucho. Y es que el pequeño retoño de un vecino es lo más parecido que hay a la Bestia. Es la reencarnación verdadera. Grita como si se hubiese tragado un altavoz, es destructivo, nunca se le ocurre nada bueno y sus juegos sólo son tramas oscuras cuyo fin es joder a todo el mundo. Sólo espero no cruzarme con él hoy.

Una película, en concreto un remake de La Profecía (The Omen), toma este día como símbolo y se estrena aprovechando el tirón. Una aparición más. Quizás innecesaria pero lo que no cabe duda es que el cine ha sido benévolo con la figura del Demonio. Un personaje que ha aparecido en un puñado de buenas películas, con grandes actores y dando lo mejor y lo peor de sí mismo. Recuerdo con miedo y admiración:
EL CORAZÓN DEL ÁNGEL (Angel Heart, 1987. Dir: Alan Parker)
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UNA CITA CON EL DIABLO (Night of the Demon, 1957. Dir: Jacques Tourneur)












EL EXORCISTA (The Exorcist, 1973. Dir: William Friedkin)
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EL DÍA DE LA BESTIA (1996. Dir: Álex de la Iglesia)
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STIGMATA (Stigmata, 1999. Dir: Rupert Wainwright)
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LOS DEMONIOS (The Devils, 1971. Dir: Ken Russell)
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EL DEMONIO VESTIDO DE AZUL
(Devil in a Blue Dress, 1995. Dir: Carl Franklin)
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LA PROFECÍA (The Omen, 1976. Dir: Richard Donner)
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PACTAR CON EL DIABLO (The Devil's Advocate, 1997. Dir: Taylor Hackford)
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LA SEMILLA DEL DIABLO (Rosemary's Baby, 1968. Dir: Roman Polanski). Es mi preferida porque, además de ser una película magistral, el hecho se sugerir y no mostrar toma forma de ejemplo a seguir.
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