31 de may. de 2006

¿Qué estoy haciendo? (3)

Me prometí a mí mismo no responder a ningún meme más que me lanzaran. Pero, es necesario que haga una excepción cuando hay alguien se acuerda de tí con sinceridad. Alguien que te sigue, te apoya y te abraza. Thalatta me lanza la patata caliente en forma de trío. No hay nada más difícil que tener que elegir tres películas, discos o libros que te hayan llegado hondo. Para ser ecuánime conmigo mismo me lo pongo más difícil:

Una película: Vértigo. Porque es de las que siempre que la veo me emociona, me fascina y forma parte de mi memoria. La he visto incontables veces y nunca he podido interrumpirla. De esas que nunca te cansas. Las imágenes, la historia, la música y, sobre todo, por Hitchcock.
Un libro: Adiós, muñeca. Sin ser una obra excepcional, sí que forma parte de mi universo literario. Chandler es mi referencia, sus textos me guían cuando mis palabras se ahogan. Esta novela me descubrió una literatura sobresaliente. Aún sigo releyéndola con frecuencia.

Un disco: Kind of Blue. Quizás demasiado tópico, pero ciertamente indispensable para todo amante del jazz puro y sublime. Y, por supuesto, obra crucial del genial Miles Davis. Mis oidos se han moldeado con sus acordes.

Ahora viene el rebote. No me gusta poner en semejante aprieto a nadie pero tengo especial interés en proponérselo a tres bloggers a los que leo, admiro y frecuento: Malditos Tacones (La Punta del Tacón), Zero (El fantasma de la máquina) y a Viola de Lesseps (La doceava noche). Aguardo impaciente sus respuestas.

Clint Eastwood

Si hoy en día hay alguna estrella cinematográfica más respetada y venerada esa es, sin duda, el gran Clint Eastwood. Hoy cumple setenta y seis años y cinco décadas dedicadas por entero al séptimo arte. Desde joven tuvo el carácter y el talento para convertirse en la estrella que tanto ha brillado.
Su filmografía es muy conocida y en ella destacan títulos indispensables de cada década en la que ha trabajado: Rawhide, Por un puñado de dólares, Harry el Sucio, El sargento de hierro, Los puentes de Madison, Space Cowboys... son sólo algunos ejemplos, títulos inolvidables a la par que dispares que le han forjado como hombre de cine, como cineasta que destila talento por cada uno de sus poros.
La realización fue asumida desde su comienzo como prueba de su capacidad de aprendizaje y sin duda viene demostrando su gran capacidad en este terreno, hasta convertirse en el director de primera fila que es considerado hoy día (Escalofrío en la noche, Bird, Sin Perdón, Million Dolar Baby, son buena muestra). Su lúcida visión ha quedado reflejada en sus propias producciones, por no dejar de mencionar su talento musical, ya que ha sido autor de un puñado de bandas sonoras que han ambientado sus películas.
Su reconocimiento llegó tarde a la hora de recoger premios, pero desde hace dos décadas ha cosechado los más importantes.
En definitiva un cineasta como la copa de un pino. De las estrellas más firmes con las que contamos hoy día. Muchas felicidades Clint. Los que te admiramos aguardamos tus próximas películas con gran expectación y entusiasmo.

27 de may. de 2006

El joven Hannibal Lecter

El doctor Hannibal Lecter es uno de esos personajes por los que daría un brazo por atender. Su talento, su mirada, su tono de voz, son infinitamente poderosos y completamente sugerentes. Una mente prodigiosa que en cierto momento se desvió, dejó de ser una más y decidió convertirse en una despiadada y pervertida inteligencia. Claro que le tendría que atender tras una vitrina de seguridad, porque podría acabar convirtiéndome en su aperitivo antes de ni siquiera arrancarle unas palabras. Pero correría ese riesgo. Se trata de un personaje cautivador y atractivo. Ahora, tras una secuela surgida por el éxito de su primera aparición en El silencio de los corderos, una nueva película abordará las peripecias de Lecter. En concreto, una precuela, o como demonios se denomine una nueva entrega que tratará su historia antes de lo que conocemos.
Young Hannibal: Behind the Mask es el nuevo título en el que se abordan los orígenes de Lecter, desde su años de juventud en Lituania, su adolescencia en París y su posterior llegada a Estados Unidos. En esos flashbacks conoceremos lo que le llevó a su canibalismo, a su exquisita sofisticación cultural y a convertirse en un psicópata asesino.
Aunque la polémica en torno a esta nueva entrega está servida, no deja ser intrigante si nos deparará imágenes impactantes como en las anteriores. Obviamente, será dificil que alcance el nivel de El silencio de los corderos, pero las novelas de Thomas Harris (autor del personaje) siguen apareciendo y logrando un buen éxito. Hagamos un poco de memoria visual:



Por si acaso pónganse a dieta. Hannibal tiene buen paladar y es selectivo. Si por un casual decidiése hincarme el diente me imagino que le sabría a solomillo al whisky.

24 de may. de 2006

2006 MTV MOVIE AWARDS

La más loca (y descerebrada) ceremonia de entrega de premios cinematográficos se acerca. El próximo 8 de junio, la cadena musical de televisión americana MTV entregará sus particulares premios. No sólo el evento en sí es disparatado, divertido y un verdadero show, sino que también sus nominaciones se salen de lo habitual, dando cabida a categorías excéntricas y que alimentan a esa parte del público que se queda con el puro espectáculo. Siempre me ha parecido muy divertida la ceremonia, en la que los actores y actrices de moda (mezclados con cantantes y otros miembros del circo del espectáculo) suelen acudir fielmente y se dejan llevar por la diversión propiciándonos momentos irrepetibles que elevan el fervor de sus fans. La presentadora de la próxima edición será la multinominada y gran estrella entre el público juvenil (y maduro) Jessica Alba, razón suficiente para ver el espectáculo.
Entre las originales categorías que MTV otorga (con el favor del público que es quien elige a los premiados) mi retorcida mente se queda con dos.
MEJOR VILLANO, porque engrandecen al héroe y suelen ser mucho más interesante, alguno incluso son más recordados. Los nominados son:
CILLIAN MURPHY (por Batman Begins)
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HAYDEN CHRISTENSEN (por Star Wars: Episodio III, La venganza de los Sith)
RALPH FIENNES (por Harry Potter y el Cáliz de Fuego)
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TILDA SWINTON (por Las Crónicas de Narnia)
TOBIN BELL (por Saw II)
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INTERPRETACIÓN MÁS SEXY, en la que no importa tanto el talento interpretativo como mostrar buenas facultades para enamorar a la cámara. Los papeles más excitantes han recaído en:
BEYONCE KNOWLES (por La Pantera Rosa)
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JESSICA ALBA (por Sin City)
JESSICA SIMPSON (por Dos chalados y muchas curvas)
ZIYI ZHANG (por Memorias de una Geisha)
ROB SCHNEIDER (por Deuce Bigalow: European Gigolo)
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Este último nadie sabe que hace ahí, supongo que poner la nota exótica o para hacer mejores a sus rivales. No es fácil entender, pero los yanquis es lo que tienen.
Coman palomitas, acomódense, hagan sus apuestas y disfruten con el espectáculo.

23 de may. de 2006

Beautiful Chinese Girls

Una prestigiosa publicación china (Beijing News) ha publicado una de esas listas que tanto se prodigan. En esta ocasión se trata de la elección de la mujer china más bella del año 2006. Tratándose de una lista realizada por los propios chinos, resulta cuanto menos interesante echar un vistazo al ránking.
Nº 1: la famosa actriz Gong Li (a la que próximamente podremos ver en Miami Vice y en Young Hannibal: Behind the mask, la nueva precuela de las andanzas del Dr. Lecter)

Nº 2: una joven cantante, Li Yunchun (ganadora de la versión china de Operación Triunfo, llamada Supergirls).
Nº 3: la muy de moda Zhang Ziyi (estrella de Memorias de una Geisha).


Nº 4: Zhou Xun, estrella de las pantallas chinas.


No importaría nada fisgonear en el rodaje de alguna de las películas de las tres actrices, es más, me encantaría colarme en la caravana de Ziyi Zhang. Debilidad asiática. Que las disfruten.

20 de may. de 2006

Sonny Crockett y Ricardo Tubbs

Lolita, mi joven secretaria, ha conseguido dislocar mi rutina hasta el punto de despegarme de mis vicios habituales. Asentados y confirmados tras años de duro entrenamiento. Dejar que el rumbo de mi vida vague a la deriva como un barco fantasma siempre ha sido mi mejor conquista, sin ataduras, sin esclavizarse a nada que signifique automatizarse. Pero esta joven de pocas palabras e insaciable sexualmente se ha introducido en mi vida por la puerta de atrás, sin armar ruido y se ha instalado en mi día a día. En sueños imaginé a ninfómanas tomándome, satisfaciéndome hasta el extremo y yo dejándome hacer. Pero en esos sueños siempre tenía el control y podía hacerlas desaparecer. A ella, a Lolita, no la puedo borrar del mapa. No es que sea ruidosa, molesta o se apodere de mi espacio vital, más bien al contrario, es sigilosa, considerada y sólo conquista mi espacio cuando su conejito pide guerra. Pero no estoy hecho a compartir el silencio de mi casa, a tener a alguien cerca cada jornada.
Anoche decidí despejarme, retomar mi camino de siempre, mi deambular por sucias barras de bar, sucumbiendo al influjo del alcohol, de la noche, de las conversaciones arreglamundos, de las mujeres que pueblan la madrugada. Decidió iniciar mi periplo en La vieja Habana, un centro neurálgico que concentraba a lo más granado de los bebedores díscolos, de los hijos del Ché, de músicos fustrados, de puretas que nunca lo han sido, algún que otro casual y, sobre todo, camellos de marihuana, hachís, cocaína... todo aquello con lo que se puede comerciar en un epicentro de consumidores como este. A pesar del bullicio, es fácil encontrar un rincón donde aislarse del mundo, beber buen whisky, leer la prensa del día anterior o escuchar las conversaciones ajenas como si fuese una película. Precisamente en ello me encontraba, presenciando diálogos absurdos, cuando varios agentes de la policía invadieron el bar y comenzaron a detener a diestro y siniestro a los allí presentes. Por suerte me obviaron, quizá por no verme dañino. Algunos salieron esposados forzadamente y otros intentaban marcharse a toda costa. La policía había hecho una redada sorpresa en hora punta para cazar a camellos en pleno desempeño de su funciones y aplacar así las quejas vecinales (según comentaban unos). Una injusticia gritaban otros, pero tras la interrupción, unos pocos continuaron a lo suyo. Entre los que me incluyo porque eché el ancla y tomé el puerto por el resto de la noche.

Esta mañana Lolita me ha despertado prudente. Habían llegado dos nuevos pacientes que atender. Tras una ducha reponedora me encontré con Sonny Crockett y Richardo Tubbs, detectives de la brigada antivicio de Miami. Y próximos protagonistas de una reciente adaptación cinematográfica de la exitosa serie televisiva de los ochenta Miami Vice que pronto llegará a las pantallas de cine.
Ambos tienen ese aspecto entre macarra, detective playero y seductor fashion victim que tanto furor causaron en su época televisiva. Tienen nuevos rostros, más propios de los tiempos que corren, pero, sin duda, demuestran ser unos tipos duros. Una pareja de policías compenetrada que requiere atención psicológica de un servidor. Esto promete. Veremos que le ha traído hasta aquí.

-¿En qué puedo ayudarles señores?
-Verá doctor, tan sólo una cuestión, simple pero compleja a la vez. Iremos al grano, puesto que tenemos trabajo abundante -Crockett toma la palabra en primer lugar-. Nos aborda una duda que nos está acomplejando. No sabemos si estaremos a la altura de los tiempos. Nuestros personajes son extraídos de la Miami de los ochenta, donde sabíamos movernos con soltura e incluso controlar la situación, a pesar de que Miami es un imán para los traficantes.
-Había unas reglas, unas pautas que a veces tomábamos y a veces rompíamos para conseguir nuestro objetivo -apunta Tubbs.
-Ahora la corrupción, el tráfico ilegal, nuevos villanos, nuevos vicios y una ciudad más salvaje nos hace temer que no podamos imponer nuestros métodos y limpiar a Miami de toda la escoria que sufre -continúa Crockett, subiendo el tono y mostrando su patente preocupación.
-Miren señores, no creo que su nueva reaparición tenga por obligación que retomar viejas historias de la Miami de hace veinte años. Ahora, como bien explican, nuevas tramas propias de este siglo hacen sus estragos en ciudades tan propicias a ello como la vuestra. Y sus nuevos rostros son buena muestra de ello. Se encontraran con dificultades, diferentes en su forma pero idénticas en su fondo a las que está acostumbrados. Son muy capaces de afrontar tales situaciones y de resolverlas a su estilo. No deberían dudar que los guionistas hayan tenido en cuenta todo este asunto y les propongan casos apropiados y acertados. El resultado pronto lo veremos. Este mismo verano todos disfrutarán de unos detectives tan particulares y populares. Queden tranquilos, estoy completamente seguro que incluso las mujeres cumplirán los cánones de hoy día.
-Gracias doctor, con tanto malvado suelto a veces perdemos el sentido de todo esto. Sus palabras son alentadoras -afirma Crockett.
-Gracias a vosotros. Que les vaya bien. Este verano promete ser calentito. Tomen fuerzas.

Yo también necesito tomar fuerzas. El verano se avecina ardiente en este gabinete.

18 de may. de 2006

Elsa Pataky. La aventura americana



Mi buen amigo White Chocolate me ha comentado el creciente interés del panorama norteamericano por una de nuestras actrices nacionales con mayor potencial: Elsa Pataky. Acaba de aparecer en la prestigiosa publicación Vanity Fair, importante medio de proyección para tan joven, bella y, poco a poco, reconocida actriz que ha decidido iniciar el difícil camino de la aventura americana. Facultades no le faltan, ahora sólo queda que su representante sepa mover los hilos adecuados en el enrevesado mundo de Hollywood. Mientras, ha comenzado con un pequeño papel en una película cuyo título no dice mucho: Snakes on a plane, cinta de terror y acción protagonizada por Samuel L. Jackson. Por algo hay que empezar. Aunque ya está también en el rodaje de una nueva adaptación de Astérix (Astérix aux jeux olympiques) con reparto internacional encabezado por Gerard Depardieu, Alain Delon, Claudia Cardinale y otra incipiente actriz como la supermodelo Gisele Bundchen.
La aventura acaba de comenzar para Pataky y le deseo mucha suerte. Una sonrisa como la suya bien la merece.

17 de may. de 2006

Dennis Hopper

Hay actores que con su sola presencia llenan una pantalla, se apoderan del objetivo y cautivan al espectador sin alardes interpretativos. Dennis Hopper es uno de ellos. Sus rasgos duros y marcados le confieren un fuerza visual fuera de toda duda. Si además, resulta que tiene talento el resultado es un actor como la copa de un pino.
Dennis Hopper cumple hoy setenta años. Y más de cincuenta de carrera cinematográfica. Queda en el recuerdo su debut (como actor) en la magistral Johnny Guitar (de Nicholas Ray) y un año después junto al mítico James Dean en Rebelde sin causa, con quien volvió a trabajar en Gigante.
En 1969 se estrena en la dirección con Easy Rider (Buscando mi destino), una auténtica película de culto y punto de inflexión para el cine posterior de los años setenta.
Posteriormente intervino en películas como Apocalypse Now, El amigo americano, La ley de la calle, Terciopelo Azul, Hossiers: más que ídolos, Amor a quemarropa, Speed, Waterwold, Basquiat,... dejándonos grandes interpretaciones, personajes inolvidables y algún que otro villano sensacional.
Además de su trabajo como actor, director y guionista, no se puede obviar que su creatividad no se ha ceñido al mundo del celuoide, también a dejado su impronta como fotógrafo y pintor, llegando a realizar exposiciones, sobre todo en EEUU.
A lo largo de su dilatada carrera ha ido dejando muestras de su talento polifacético y su brillantez como estrella de Hollywood.
Sólo me cabe rendirme y felicitar al gran Dennis Hopper. Brindo por usted.

14 de may. de 2006

Superman

La imposición contractual de mi casera con respecto a su querida y buenorra hija me llevó a la inevitable situación de tenerla como particular secretaria. Acudió puntual, cuando yo todavía estaba sumido en el sopor y la somnolencia propia de una mañana no deseada de rutinas. Se había colocado gafas de pasta que le deban un aire más maduro, menos jovial. Parecía una mujercita con sus vaqueros ceñidos y una camiseta escasa que, evidenciaban a cada movimiento, su excitante contenido. El cabello recogido en una cola y con carpeta y lápiz en ristre se quedó inmóvil esperando indicaciones. Lo primero es buscar una ubicación. Pensé. Odio profundamente mover una silla de sitio pero era necesario darle un espacio. Se prestó a ayudarme viendo que con la fuerza que tengo no era capaz de desplazar una mesa ni un milímetro.
La mesa se movió. Ya lo creo. Se desplazó a base de convulsionados movimientos. Tal y como me agaché para agarrar el pesado escritorio por mi parte, la noté justo detrás. Joder. Se mueve como una serpiente, silenciosa y veloz. Me agarró la espalda y me rasgó la camisa. Por un momento parecía que iba a ser yo quien recibiese un duro castigo en los cuartos traseros. Me revolví torpemente y acabamos revolcados sobre el duro tablero. En un pestañeo tenía las bragas bajadas y las piernas abiertas. Me agarró de la cadera y me dio el primer impulso necesario. Me volvió a pillar con la guardia baja y me estaba costando seguir su frenético ritmo. De la mesa al suelo, del suelo al sofá, del sofá al suelo de nuevo. Necesitaba tomar las riendas. Lancé un bengala de distracción: agarré el whisky ofreciéndole un trago reponedor. En ese instante que ingería a caño la atrapé por la cadera y la puse a cuatro patas. Donde, por la madre que me parió, tenía que darle su merecido aunque de ahí me fuese al hospital más cercano a inyectarme suero en vena para reponerme. No sólo no se dejó sino que intentaba revolverse. Pero era demasiado tarde. Puse la máxima velocidad y sólo le quedó ceder. Sus gemidos eran ahora los que ensordecían a los míos y acabamos envueltos en litros de sudor. Caí desfallecido. No podía ni mover las pestañas. Para cuando abrí los ojos ella ya estaba vestida y terminando de colocar las cosas en su nueva mesa. Allí debí parecer una cucharacha moribunda aguardando el momento de expirar. Repté hasta la ducha donde me fui reponiendo lentamente. Ante el espejo una caritucatura de mí mismo: ojeras aún más pronunciadas de lo habitual, aspecto demacrado y más palido que la muerte. Pero no tengo remedio. Agarré la botella y dejé que su dorado contenido me devolviese al mundo real. O al irreal. Pero que pudiera regresar de ese fondo que rozaba con intensidad.

Ella me llamó:
-Acaban de llamar para concertar una visita doctor.
¿Quién coño es?
-Dice que es Superman. Que tiene que verle lo antes posible.
-Dígale que venga esta tarde. Ahora no estoy.
-De acuerdo doctor.
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Alcancé la tarde sumido en un agudo estado ebrio. Tan desfallecido y borracho que no sabía dónde estaba el suelo y dónde el techo. Las paredes parecían desplazarse a mi paso y los pies parecían dirigidos por un pato alienígena. Con menuda cogorza tenía que atender al hombre de acero. Tendría que despacharlo ipso facto para prolongar una agónica lucha por parecer sereno mientras mis venas estaban tintadas de malta reserva.
Esperando que el timbre de la puerta sonase de un momento a otro. Qué iluso. Un sonido como un relámpago agitó la ventana. Es un avión. No. Es un pájaro. No. Es Superman. Apareció volando a través de mi ventana. No me lo podía creer. Pero me dió un ataque de risa incontrolable. Él estaba allí hierático. Con los brazos cruzados. Con su capa bermellón. Con su reluciente traje azúl eléctrico. Y yo descojonado sin poder ni tan siquiera dirigirle la palabra.
Cuando conseguí reponerme un poco, con las lágrimas saltadas y descendiendo por mis negras ojeras, se dirigió prudente:
-Disculpe, doctor Strangelove. No necesito una cita con usted. Sólo quería venir para saber si sabe el paradero de Lex Luthor. Me consta que pasó por su gabinete.
Escucharle sin romper a reir me supuso un esfuerzo inaudito.
-Disculpe Superman. La verdad es que no tengo ni idea. Pasó por aquí. Cierto, pero no ha vuelto y no me dijo donde estaría. Tampoco me importaba mucho. Por cierto, una pregunta que me corroe el alma: Se rumorea que cada fotograma suyo en la película ha sido retocado para disminuir el volumen de su ceñida entrepierna, ¿es cierto?
Su mirada se convirtió en una amenaza. Por un momento temí que me convirtiese en ceniza. Pero desapareció de inmediato por donde entró. Me asomé a la ventana y lo busqué en cielo. No lo veía. De tanto mirar hacia arriba una náusea brotó como lava de un volcán y solté un vómito que casi me arrastra las vísceras. No podía parar. Me así al quicio de la ventana con las pocas fuerzas que me quedaban y largué lastre en abundancia. Las venas de los ojos se encendieron y el estómago se convirtió en una lavadora centrifugando.
Cuando ya no me quedaba ni el vacío por expulsar, me dejé caer de espaldas y es lo último que recuerdo.

12 de may. de 2006

Jess Franco

Hoy es día para recordar a este genio del cine español, tan olvidado, denostado e ignorado. Jess Franco cumple hoy 76 años. Un talento prolífico influenciado por el jazz desde sus orígenes, bohemio, intelectual que le llegó el éxito más allá de las fronteras nacionales y que fue aplaudido y elogiado por alemanes y franceses primero, y por el resto del mundo después. “Gritos en la noche” le catapultó y después llegaría “Necronomicon” lo que le hace llegar a American Internacional, la productora que estaba detrás del mismísimo Roger Corman.
Supo aprovechar la oportunidad y bajo una innumerable lista de seudónimos llegaba a rodar cinco películas al año, tocando el género de terror, suspense, ciencia ficción, erótico,... incluso llegando a mezclarlos en películas inclasificables que han quedado para la historia. Una filmografía única que merece la pena revisionar y disfrutar con personajes inolvidables como el doctor Orloff y otros personajes malvados, abyectos, mujeres pérfidas y todo ello dentro de una serie B más que digna.
Difícil no sentir miedo, excitación e intriga viendo sus historias marcadas con su particular sello. Disfrúten a Jess Franco. Por cierto, muchas felicidades maestro.