12 ene 2010
4º Aniversario abducido
Pues las cosas de andar sumergido en otra dimensión. Y casi literalmemente se puede afirmar que abducido, en su correcta y más extendida definición. Pero no sirve como excusa. El pasado día 28 de diciembre este humilde Gabinete cumplía cuatro años de existencia, aunque en los últimos tiempos ande algo hibernado y con mínimos latidos.
Sigo vivo y con actividad diversificada, pero con este espacio en mi memoria permanente. Gracias a los fieles que queden por aquí y a los nuevos, bienvenidos. Espero en 2010 retomar en serio este Gabinete, mientras tanto sigo por ahí dando recetas.
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Efemérides
13 dic 2009
Michael Haneke y 'La cinta blanca' ganadores en los Premios Europeos
Una película contundente, de las que te deja pensando mucho tiempo después de salir de la sala. Una historia desconcertante pero rotunda, filmada en clásico blanco y negro y sin utilizar alardes cinematográficos, más que la dureza de unas imágenes bellísimas pero sugerente, que convulsionan al espectador más frío.
'La cinta blanca' de Michael Haneke ha ganado en los Premios Europeos del Cine. Algo esperado pero no por ello menos reseñable. Una inmersión al origen, a la semilla del nazismo alemán que supone el mejor trabajo del controvertido Haneke. Le felicito, a pesar de que no todo su cine brilla a la misma altura, pero tras varios años y polémicos títulos, ha logrado un film redondo y con un estilo impecable.
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Recetas
5 dic 2009
'Avatar': se aproxima el fenómeno
Mucho se hablará en las próximas navidades sobre el esperado regreso de James Cameron. Su nueva película, 'Avatar', viene acompañada de la vitola de revolución cinematográfica. Viendo el tráiler, efectivamente, tiene aspecto de que será algo sorprendente, pero la pregunta entre los más escépticos surge: ¿será para tanto?
Seguro que al menos el debate no faltará. Detractores, desilusionados, entusiasmados, alucinados,... todos harán que 'Avatar' sea la película de las próximas fechas y se cierre el año hablando casi exclusivamente de ella. Objetivo cumplido, ahora toca llenar las salas que es lo que importa.
Veremos si la renovación tecnológica de Cameron no ha desplazado la esencia del cine. Reconozco que es de las películas que más incógnita me generan en mucho tiempo. Aún más cuando uno observa esos ojos de avatares y encuentra demasiado parecido con algunos personajes Disney (sic).
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11 oct 2009
El grano en el culo de Amenábar

En pleno fin de semana de apogeo del cineasta español Alejandro Amenábar, es bueno hacerse eco del grano que le ha salido en el culo. En realidad no le acaba de salir, sino que se ha materializado en forma de cómic crítico. Uno se puede unir a esa corriente que alaba el trabajo del joven realizador, como la gran promesa de nuestra cinematografía. Otros, en ocasiones preferimos huir de la indolencia que provoca su cine y sentir simpatía por un grande de la crítica.
Jordi Costa acaba de lanzar el tebeo 'Mis problemas con Amenábar', donde ha guionizado sus iras contra el cineasta. Ahora ve la luz como libreto independiente, después de publicarse de forma seriada en la revista 'Mondo Brutto'. Por supuesto, es su visión particular, basada en sus encuentros y desencuentros entre el crítico y Amenábar durante los últimos años. Dibujado por Darío Adanti, está publicado por Editorial Glénat. Muy recomendable.
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11 sept 2009
Próximamente en sus pantallas
Estoy vivo. Sigo vivo y no me he olvidado de mi gabinete, ni de los pocos seguidores que ya habrán perdido la esperanza. O al menos la pista de este desastroso Doctor. Pero he vuelto. Con novedades, con ganas y con cambios. Aunque no es la primera vez que lo intento y no lo consigo. Así que no prometo nada. Al menos el esfuerzo de recuperar este destartalado y abandonado gabinete. Levantar las persianas, airear el ambiente y ya veremos qué sucede.
26 feb 2009
Coppola y su 'Tetro'

Por suerte el maestro Francis F. Coppola ya está ultimando su nueva película. De título 'Tetro' y que parece ha vuelto a sus orígenes. Siempre es una buena noticia que un gran director esté a punto de estrenar una nueva producción, que tiene aspecto de ser una pieza de madurez, de olvidarse de las superproducciones y de contar con actores interesantes para sacar partido a esta historia de trasfondo con conflictos de familia.
Vincent Gallo es el protagonista pero también encontramos a Maribel Verdú y Carmen Maura, una apuesta por dos dispares pero magníficas actrices españolas. Lo dicho, buenas noticias y pronto podremos disfrutar del talento de Coppola en estado puro. Me gusta ese blanco y negro. Y también probar algunos de sus vinos. En cualquier caso, no pierdan la pista. Habemus peliculón.
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25 ene 2009
La llave

Quizá fuera de noche o no. Estaba somnoliento pero no sabía si había dormido suficiente. Quizás sólo había iniciado el primer sueño. Un soplo de aire gélido agitó la habitación. Las sábanas se izaron levemente. Sentí un pequeño escalofrío. Estaba a oscuras, con las ventanas cerradas y tan sólo una matizada luz entraba por la puerta. En ese preciso instante abrí ligeramente los ojos y la vi. Allí en medio de la puerta, una silueta cortada y definida. Una niña. O quizá fuera un niño, me estaba mirando. No sentí miedo pero me incorporé. No era como esos niños demoníacos que te visitan para llevarte al infierno. Tenía un aspecto pálido casi fantasmal, pero sus grandes ojos la hacían parecer una niña tierna. No esperaba malas intenciones, pero cuando medio dormido tienes esa visión lo menos es contrastarla, saber si es cierta, pero no le hice caso. Me giré dispuesto a volver a mi estado vegetativo y no escuchaba nada, pero el sueño se me había escapado, me incorporé y seguía allí mirando sin decir nada. Sin hacer nada. Me hizo un leve gesto de que la siguiera y se dio media vuelta.
No tenía opción había que contrastarlo. Que una niña así te visite y te invite a acompañarla era más interesante que dormir sin otra opción mejor. Atravesé el pasillo y la vi junto a la ventana. La abrió y salió fuera. Me acerqué. Había una niebla tan intensa que no se distinguía nada. Era el vacío absoluto, una luz tenue tamizada se filtraba entre la cortina de niebla y nada más. La niña se incorpora y desaparece en la niebla. No pensaba saltar al vacío. Y menos con niebla. Eso sí que no, así que estuve quieto intentando ver algo. Era como una foto completamente desenfocada, sólo un gris inmenso. Escuché un grito. ¡Eh! ¡Vamos! Sonaba cerca. Me lancé.
Caminábamos muy próximos, ella delante, me guiaba. Seguimos un buen trecho, hasta que la niebla empezaba a disiparse ligeramente y pude apreciar más detalles. Era como un decorado abandonado. Algo que pudo ser parte de una ciudad indefinida. Vacía. Caminamos por el asfalto resquebrajado y húmedo, no había ruidos, tan sólo mis pasos. Ella caminaba descalza. En mi torpeza, pisé una grieta que formaba un charco y al intentar apartar el pie, resbalé. Caí de bruces y golpeé con la cabeza en el suelo.
Estaba tumbado. Parecía una habitación lúgubre, oscura y tétrica. De lo más espartana. Una simple camilla donde yo reposaba y una silla frente a ella, sin ventanas, con el techo bajo y una puerta al fondo. Comencé a ver luces que cambiaban la tonalidad de la habitación del gris a un amarillo brillante. Luego anaranjada hasta llegar al rojo. Siluetas indefinidas parecían trepar por las paredes y el techo. Un sonido martilleante y agudo me dañaba los tímpanos. Parecían gritos de otro mundo, que me tenían atenazado, rígido y dolorido. Intenté moverme pero estaba paralizado. Me costaba respirar. Los sonidos aumentaron y se multiplicaron, fundiéndose con otros más graves. Me estallaba la cabeza, las siluetas parecían moverse más y más deprisa. Ya no distinguía nada. Ni el color, ni las formas, ni los sonidos. Estaba atrapado, sentía ganas de explotar. Mi cabeza parecía el centro de un volcán. Tiritaba. Hacía frío. Me desmayé.
Sentí un pinchazo que me sobresaltó. Me incorporé suavemente. Seguía en aquella maldita habitación gris, pero ya me podía mover y ver bien a mi alrededor. La niña me observaba sentada en la silla que tenía enfrente. Se levantó y se me acercó. Me dio una llave vieja. Se giró hacia a la puerta. Me invitó a seguirla. Esta vez no. Otro infierno como el que he pasado no. Pero no tenía otra opción. Sólo quería salir de esa maldita cavidad donde me sentí atrapado. Bajamos unas largas escaleras y aparecimos en el exterior. Era el mismo lugar. Todo asfalto y oscuridad. Casi a oscuras. Casi no podía caminar, estaba muy débil. Me sentía como si la barba me hubiese crecido, ¿cuánto tiempo había transcurrido? Estaba desconcertado, con dificultad para respirar y apenas podía sostenerme en pie, pero la seguí como pude. Me fue sacando distancia y en un intento de aproximarme más, intenté correr pero desfallecí. Caí al suelo, casi ahogado. Me di por vencido. La vista se me nubló. No veía nada. La niña se paró. Me observó pero siguió caminando.
Estaba tumbado. Estaba consciente pero no quería abrir los ojos. Temía comprobar si volvía a estar en aquella maldita habitación. Pero tenía que comprobarlo. No tenía frío. El olor me resultaba familiar. Abrí los ojos. Estaba en mi dormitorio. En mi cama. No había niña en la puerta y debía estar amaneciendo por la poca luz que se filtraba entre la persiana. Hacía viento y parecía llover. Me sentí aliviado. Tenía una llave en la mano. La que me entregó la niña. Fui al cuarto de baño y me miré en el espejo. Estaba demacrado, pero me sentía bien. En el cuello, a la altura de la garganta tenía una pequeña herida. Como de un pinchazo.
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Paranoias
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