27 abr. 2006

Beautiful Girls

Mi querido amigo White Chocolate me sorprende gratamente envíandome un regalo para mis pervertidos ojos. Un ejemplar de la revista People (del próximo mes de Mayo) en el que se hace un extenso reportaje fotográfico a una de esas clasificaciones o listados algo inútiles pero que a todo el mundo gusta. Una ordenada enumeración de las personas más bellas del mundo en el 2006 (siempre bajo el punto de vista de esta vanidosa publicación). En ese listado aparecen estrellas de cine, de la música, de la moda, etc. Angelina Jolie se proclama como la más bella y algunas que la siguen son:
JESSICA ALBA

EVA LONGORIA

BEYONCE KNOWLES

ZIYI ZHANG


NICOLE KIDMAN

Estas féminas, que según quién, podrían estar más arriba o abajo en la clasificación, a veces tienen momentos que romperían ese glamour que destilan (Jolie embarazada, Kidman empinando el codo, Alba pillada en posturas comprometidas). Pero, en fin, prefiero tumbarme y rememorar a mis divas, a esas que, en algún momento, me han excitado profundamente: Scarlett Johansson, Natalie Portman, Jennifer Connelly, Heather Graham, Eva Mendes, Kiera Knightley, Framke Janssen, Mónica Bellucci...

Con ellas he disfrutado de momentos de ardiente intimidad enfrente de la pantalla. Su contemplación me pone. Simplemente. Sin clasificación, ni orden, ni razones explícitas. Simplemente por que sí.

25 abr. 2006

Pacino en Ocean's Thirteen

Esta semana mi particular corresponsal me adelanta una noticia calentita: "Al Pacino se unirá al elenco de estrellas que rodarán el próximo 21 de Julio Ocean's Thirteen, a las órdenes de Soderbergh". Una buena noticia que aumenta el interés de esta tercera entrega de los hombres de Ocean, además de tener la inestimable presencia de uno de los más grandes actores. También me pone al día White Chocolate con la agenda de Pacino: 88 minutes (en post-producción), Rififi (en pre-producción) y la anunciada Torch. Siempre es un placer disfrutar de su presencia en la gran pantalla. Me dejó impactado como Don Michael Corleone en The Godfather (sobre todo en la segunda entrega), como Tony Montana en Scarface y Ricky Roma en Glengarry Glen Ross.
Por cierto hoy es su cumpleaños: ¡Felices 66!

23 abr. 2006

Bandidas

Las noches de los sábados son especiales. Las noches de los sábados están hechos para la diversión, para dar rienda suelta a las relaciones, para soltar la rutina y encontrar un momento que justifique el esfuerzo realizado y nos entusiasme con repetirlo. En la noche de los sábados el amor se consuma, la pasión se desata y se prolonga hasta bien entrado el domingo, haciendo que el lunes sea odiado. No suele ser, en mi caso, la noche qué más diversión encuentro o en la que el sexo llena mi cuerpo. Cuando los demás rien, beben o follan yo no suelo encontrar mi momento. No recuerdo noches de sábados en los que rozara el cielo. Por eso y por que hay que romper con los tópicos que te atrapan, decidí pasar una noche de sábado especial. Esta vez sí iba a rozar el cielo, al menos estar lo más cerca posible. Y no se me ocurría mejor forma que acabar la noche del sábado en el Séptimo Cielo.

Deambulé por garitos repletos, viendo mujeres espectaculares que se molestan cuando las miras lascivamente más de diez segundos. Regando mi garganta con abundante whisky, sin rumbo definido, dejándome arrastrar por la noche. Cuando empezaba a tener la lengua como un cartón y la mirada chispeante decidí culminar mi alegre estado en compañía femenina. Mi peregrinación hacia el Séptimo Cielo me va llenando de estímulo, me voy imaginando la hembra que me tomará entre sus piernas y mi caminar se acelera de forma hipnótica, controlado por mis gónadas

Cuando llegas arriba y se abres la puerta la tenue iluminación te mete en ambiente al segundo. Me tomo una copa en la barra mientras diviso la fauna libre y voy haciendome el cuerpo. De repente mientras trabaga la segunda copa, un perfume penetrante me envuelve a la vez que una lengua caliente y húmeda me roza el cuello. Mordido de soslayo por una vampira y yo sin percatarme. Su sonrisa delataba una noche haciaga que necesitaba un cliente fácil. Y dió con él. No dudé mucho. No estaba para castings ni selecciones. Y ese ataque por sorpresa me causó el efecto buscado. Ya en la habitación me dejé desnudar mientras mis manos se movían deprisa buscando carne caliente. Ella, morena, alta y bien dotada, parecía extranjera o muda, puesto que no abrió los labios para pronunciar palabra alguna. Sus labios gruesos me sumieron en placer inmediato que derrumbó en la cama. Agarrado a las sábanas no podía ni abrir los ojos. Un silencio abrumador apenas rasgado por mis leves gemidos acelerados imbadía el ambiente junto al excesivo perfume de la muda. Mi éxtasis estaba en plena ascensión, viendo aproximarse ese momento en el que el cuerpo lo es todo y de repente un portazo y unos gritos nos interrumpieron. Como dos posesas, chillaban y en un instante se montó un guirigai impresionante. La habitación llena de mujeres, todas alteradas, increpándose unas a otras y yo allí tumbado. Con los pantalones bajados, sin fuerzas ni para incorporarme y con mi ascensión frustada de un tajo. No tenía ni idea de lo que ocurría. La muda empezó a hablar, no la entedí. Todas gritaban, hablaban al mismo tiempo, hacían aspavientos las luces se enciendieron de repente y pude contar más de quince personas en mi habitación. Lo poco que pude entender era que alguien intentó robar o atracar el burdel. Entre el desconcierto me escabullí y pude salir con disimulo y habilidad del bullicio. Bajé hasta el hall y aproveché que muchos salían despavoridos para unirme al tropel.

Tengo mala suerte. Una noche de sábado más se conjuró para que no la culminase como se merece. Maldita sea.

Sin apenas tiempo para reponerme, el sol ha aparecido y espero pacientes. En este caso dos mujeres de armas tomar que necesitan mi ayuda.
Llaman a la puerta.
Pasen por favor. Dos forajidas, morenas, bellas, pero forajidas entran con decisión.
Hola doctor, somos Sara Sandoval y María Álvarez, somos Bandidas.
Que presentación más clara y escueta.
-Adelante por favor. Tomen asiento. ¿En qué puedo ayudarlas? Veo que son mujeres decididas y valientes.
-No presuponga nada doctor -habla Sara, que parece llevar la batuta-. Nosotras estamos en apuros. Todos se ríen de nosotras, no nos respetan y vamos a hacer un boicot. Como nadie nos toma en serio, vamos a huir y no estaremos para el estreno de nuestra película.
-Vamos a ver. Es la primera vez que me encuentro con este caso. Si ustedes no se presentan al estreno no podrán proyectar la película porque son las protagonistas. Así no creo que ayuden mucho a que las respeten.
-Ya verá como sí. Ya hemos amenazado con ello y no lo han tomado en serie. Pero cuando se acerque el momento...
-¿Por qué exactamente no las toman en serio? Son ustedes dos rostros conocidos y reputados que trabajan juntas protagonizando una película. Eso es un aliciente importante.
-No doctor. Nos ven como dos personajes femeninos cuyo único gancho es nuestra belleza y apareciendo en un western, terrano vedado, exclusivo para hombres, donde las mujeres
que suelen aparecer tienen papeles secundarios y siempre bajo el yugo de poderosos pistoleros que son los que tienen el verdadero protagonismo. Y, ahora, aparecemos nosotras en un western como bandidas y se ríen. Queremos reivindicar nuestro lugar.
-Bueno visto así, parece que tienen algo de razón. Pero aún así, siempre abogo por el diálogo, al final se consigue a través de las buenas actitudes lo que se busca. Pero ustedes verán lo que hacen. No se lo tomen a mal, pero ya verán como todo se arregla y no necesitan empuñar sus armas de fuego. Al final todos las respetarán.
-Esperemos que sea así -dice María, hasta ahora callada y asintiendo todo lo que Sara expresaba-.
-Nos vamos doctor. Esperemos que se arregle como usted nos sugiere. Por el bien de la película. Gracias por escucharnos.
Se marchan algo más reposadas y tranquilas pero con ese geniecillo femenino, poco convencidas realmente.
No puedo evitar mirarles el culo apretado. Pequeñas pero prietas y bien puestas. Se giran y me pillan infranti en plena lasciva ojeada. Sonrío y Sara frunce el ceño y cierra de un portazo.

20 abr. 2006

Mr. Bean regresa


Anoche entre copas y alguna charla interesante en uno de los garitos que empiezo a frecuentar, alguien se acordó de Mr. Bean, ese personaje atolondrado y tierno a la vez que hace reir a mucha gente. Uno de los contertulios me sorprendió con la agradable noticia de que este personaje británico que saltó a la pantalla grande regresa de nuevo. El próximo 15 de mayo comienza el rodaje, donde esta vez sus peripecias viajan hasta el sur de Francia.Una segunda parte que hará las delicias de sus muchos seguidores (entre los que me encuentro).
Sería uno de esos personajes que me gustaría que pasaran por mi gabinete alguna vez.
A ver si tengo suerte (y se trae a su querido osito).

19 abr. 2006

TOM+KAT=SURI

Me llama mi amigo White Chocolate desde Los Ángeles para darme una buena nueva esperada: "Kat ha alumbrado, en un parto silencioso, a la primera hija biológica de Tom. Nombre= SURI. La niña de nombre extraño (de origen hebreo y farsi) ha pesado 3,37 Kg y la madre se encuentra bien. La cienciología ha estado presente y ya suma una nueva adepta".
Mi amigo me comenta que la foto más buscada del momento es al recién padre Tom, y dentro de unos días junto a su inseparable Kat y el retoño. Ahora todos los curiosos están investigando lo del parto "silencioso" que dicta la "religión" cienciológica, que según declaraciones de otra famosa miembro (Anne Archer): "Cuando una mujer está en trabajo de parto es muy intenso, y si todos están moviéndose a su alrededor y charlando es muy difícil manejar las molestias". Para colmo White y sus colegas se mofaron de un cartel que colgaron en la mansión de la pareja que rezaba: "Mantén silencio y haz todo movimiento físico de manera lenta y comprensible". Gracias amigo, espero ansioso esa foto. Por este camino canonizan a TomKat como el nuevo binomio al que adorar (más).

Al final conseguirán nuevos adeptos. Yo, de momento, no me apunto. Me da yu-yu.

15 abr. 2006

Ethan Hunt


Después de unos días de obligado reposo y creyéndome ya en pleno estado de mis facultades pisé la calle en busca de aire limpio y renovado. Un largo paseo para desentumecer músculos, otear el paisaje urbano y recuperar la cotidianeidad, algo necesario después de una convalecencia. Obviamente aún no iba a pisar ningún garito ni probar alcohol hasta realmente sentir la verdadera necesidad. A mi regreso, cansado, cuando fui a echar mano de las llaves para abrir el portal un sudor frío recorrió mi nuca. No estaban allí. Donde siempre las suelo guardar. El malestar se fue agudizando tras comprobar que no había llaves, en ningún bolsillo, en ningún lado. Maldita sea. Ya se me iba a estropear el día. Mientras esperaba paciente a algún vecino que tuviera la delicadeza y la exactitud de salir o entrar, recordé que mi casera tenía un juego de llaves al que tuve que recurrir en más de una ocasión tras la correspondiente cogorza nocturna. Pero siempre solicitándolas y devueltas al instante para no escuchar sus martilleantes sermones. Por fin alguien abrió la puerta. Era, precisamente, mi casera. Me escabullí para evitarla y alcancé el pomo justo antes de que se clausurara. Ella no se percató. Ya en el rellano me alegre de que mi casera acostumbrase a dejar su puerta entreabierta para estar pendiente del tránsito de vecinos. Su vocación de portera frustrada era superior a sus fuerzas. Así que cuando pasé por delante de su felpudo, el sonido de un televisor encendido me invitaba a colarme. Necesitaba ser rápido, silencioso, sólo buscar el juego de llaves y salir disparado antes de que volviera. Puse un pié dentro y tras respirar hondo me lancé a una búsqueda desesperada. En el cajón de la entrada, en la cocina, en la sala de estar, ... no iba a ser una misión fácil. Tuve que atravesar el largo pasillo para aproximarme a su dormitorio. Otra dificultad más. El agua de la ducha caía a chorros tras la puerta del cuarto de baño. Su hija estaba allí. Por un instante me la imaginaba desnuda entre el vapor con el pelo pegado a su piel... No había tiempo de pensamientos impuros. Entré en el dormitorio y en una caja repleta de llaveros las encontré. Tenía que regresar a dejarlas antes de que ella volviese. El grifo dejó de sonar. Tragué saliva y salí de puntillas. Dejando atrás el pasillo una luz se encendió tras de mí. Allí estaba la joven que me había pillado infraganti. Miré de reojo y la ví envuelta en la toalla. Sonreía. Salí corriendo, subí las escaleras, abrí mi puerta, bajé las escaleras, entré de nuevo. Ella no estaba. Dejé las llaves con cuidado y atrás de nuevo. Misión cumplida.

Tras secarme el sudor acumulado, alguien golpeó la puerta. ¿Mi casera pidiéndome explicaciones? Abrí con precaución y me encontré a un joven vestido completamente de negro que me enseñó su blanca dentadura. Es Ethan Hunt.
-¿Puedo pasar?
-Adelante por favor. No le esperaba.
-Disculpe que me presente sin pedir cita siquiera. Necesito su atención doctor.
Ethan, siempre preparado para la acción, siempre alerta, siempre bien peinado. Toma asiento y me mira fijamente, esperando a que le preste toda mi atención. Recojo un poco mi mesa y comienzo a tomar notas.
-Cuénteme señor Hunt, ¿qué le ha traído a mi gabinete?
-Verá doctor. Estoy a punto de estrenar mi nueva entrega de Misión Imposible, ya la tercera. Y esta vez, una nueva misión me ha llevado al lejano Oriente. Nuevos enemigos, nuevas emociones, mucha acción. Hasta aquí lo que todo el mundo puede esperar. Pero en esta ocasión, he mostrado algo más de mí. Mis sentimientos, mi interior. Me he abierto para mostrarme como una persona, no sólo como un héroe como me ven todos. Y mi temor está en si eso llegará a ser entendido, captado por el espectador. Me gustaría que comprendieran un poco más mi estado de ánimo.
-Verá señor Hunt: los personajes de acción plena como el suyo siempre actúan un poco estereotipadamente. Eso es difícil de romper en una película como las que protagoniza, principalmente porque la acción es la protagonista. Casi por encima de su papel y del resto. Sus movimientos, decisiones, actuaciones y sus palabras están demasiado condicionadas por la trama, que busca en todo momento escenas espectaculares, llenas de emoción. El hecho de mostrar a su protagonista un lado más humano, íntimo, es tarea de un buen guión que pueda contrarrestar los momentos álgidos con otros que muestren ese lado más humano del héroe. Muestas de ello ha habido muchas y siempre han conseguido cautivar al espectador. Que ha vibrado con sus espectaculares intervenciones y con sus sentimientos. Ese equilibrio es perfecto para películas como la suya. Así que no debe preocuparse porque el espertador se percate de ello en mayor o menor medida. Su personaje es ya un clásico moderno y tiene una legión de seguidores, ávidos de verle en acción pero también de conocer algo más de su intimidad. No tema a que se le vea más blando, no se trata de rudeza, sino de equilibrio. Usted tiene todos los elementos para conseguirlo.
-Gracias por sus palabras doctor. Son reconfortantes. A pesar de ser la tercera entrega, las dudas siempre sobrevuelan mi estado antes del inminente estreno. Supongo que es normal.
-Ciertamente lo es, Ethan Hunt. Marche tranquilo, los cines pronto se llenarán para disfrutar con sus aventuras y descubrirán algo más de su interior.
-Hasta la vista doctor.
-Buena suerte.

Parece que la normalidad se apodera poco a poco de mi gabinete. Por cierto, tengo que hacer una copia de mi juego de llaves. Por si acaso. La aventura no está hecha para personas estáticas como un servidor.

12 abr. 2006

The Omen


Llevo varios días envuelto en un estado fantasmagórico y demoníaco. Un estado febril agudo acompañado de un malestar propio de un boxeador derrotado por KO. No sé si trata de un virus de esos que los médicos de cabecera diagnostican con gran celeridad para sacudirse las pulgas o, más bien, que mi cuerpo ha sido abducido por un pequeño diablo que tenía ganas de experimentar con la náusea, la colitis, los sudores fríos y la madre que lo parió. En ese estado tan cercano a la levitación onírica, he visto de cerca dragones aleteando junto a mi cama, escupiendo fuego, a Caronte paseando con su barca, a la muerte esperándome sonriente con su guadaña, a vampiros postrados junto a mi almohada, a poseídos con los ojos rojos escupiéndome. Nunca he estado tan cerca del delirio, de las convulsiones incontroladas ni de refugiarme en la oscuridad tenebrosa buscando una salida inexistente. Hoy ya me he levantado, he podido caminar unos metros sin tropezar, pero ese mareo vacío similar al vértigo me ha obligado a seguir postrado esperando un momento mejor. Entre mis sueños me ha parecido ver a un puñetero niño con mirada lánguida e inquietante que no sé si venía a buscarme o a joderme definitivamente. Espera a que tenga algo de fuerzas y te doy un sopapo que te vas a enterar. ¡Fuera de aquí! El diablo de niño no deja de mirarme.

6 abr. 2006

Las vigilantes de la playa



Mi querido amigo White Chocolate me ha mandado un mensaje: "Estáte atento porque una de tus series favoritas va a dar el salto al cine, Baywatch en una gran pantalla para que te deleites con esos trajes de baño rojos que tanto te gustan y esas socorristas tan sexys corriendo por la arena. Han elegido para el papel de Pam a Jessica Simpson, que creo no desmerece en absoluto. El resto del elenco (David Hasselhoff, Camen Electra, Erika Eleniak, Yasmine Bleeth y Traci Bringham) ya han confirmado su aparición. Por cierto, Pam hará un cameo para completar el reparto de grandes pechos. Ella no podía faltar. En cuanto tenga imágenes del rodaje te las haré llegar. No babees mucho. Hasta pronto amigo".






Me ahogo, socorro, me ahogo...

5 abr. 2006

Peter Greenaway, ese gran desconocido



Anoche visité un garito nocturno, lleno de humo, alcohol, borrachines, bohemios y estetas que parece estar muy de moda. Ambientado hasta altas horas de la madrugada por personajes variopintos que debaten sus teorías deconstructivas del arte, la arquitectura, la literatura y el cine. Acodado en la barra no podía evitar escuchar conversaciones ajenas. Entre un grupo próximo de estos tipos, estaban divagando acerca de las fronteras del cine, el metacine, el experimental y sus ramificaciones. No tenían aspecto de dejarse llevar por las grandes salas a consumir palomitas y disfrutar con el espectáculo de Hollywood, sino más bien parecían asiduos a cine-clubes alternativos donde desarrollar su pasión por el "otro" cine, ese tan minúsculo por su seguimiento, tan incomprendido y tan marginado por la gran mayoría. En medio de su debate a tres bandas (tres eran sus integrantes) surgió la típica lista de cineastas actuales a los que, de una manera u otra, idolatraban.
Entonces, entre verborrea cinefílica, uno de ellos pronunció a Peter Greenaway como uno de los cineastas más incomprendidos. Los otros dos enmudecieron, sus ojos se quedaron congelados y durante algunos segundos no pudieron (o no supieron) decir nada al respecto. Ante la incredulidad del que pronunció tal nombre, sus contertulios confesaron desconocerlo.
Me atraganté, un trago de whisky que estaba regando mi garganta en ese momento se desvió de su recorrido para ahogarme parcialmente. Tuve que toser y escupir parte para poder respirar. Los tres me miraron al unísono.
-¿Qué quién es Greenaway? ¿Y os creéis muy listos? -me dirijí e ellos sin poder aguantar más las ganas de interrumpirles. Ciertamente no es muy popular pero desconocer la filmografía de este británico es perderse una de las más originales formas de representar imágenes en una gran pantalla, que te atrapa y que te exige interpretarlas.
-El que pronunció Greenaway asintió y siguió explicándoles a los dos neófitos quién es y qué ha hecho: «cineasta-pintor-matemático-arquitecto-escritor, alejado del cine comercial y capaz de combinar emociones intelectuales y artísticas con imágenes opulentas, provocativas, combinadas en distintos formatos, medios y técnicas. Experimentar, romper barreras narrativas, en definitiva reiventar el cine siempre ha sido su meta». Su filmografía es buena muestra de ello: El contrato del dibujante, El vientre del arquitecto, Conspiración de mujeres, El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, Los libros de Próspero, El niño de Mâcon, The Pillow Book, 8 1/2 Women,...).


Engreídos incultos, espero que recojan el mensaje y corran a buscar todas las películas para ponerse al día. Peter Greenaway se merece algo más que el desconocimiento de unos pobres idiotas.
Por cierto, muchas felicidades Peter, hoy es tu cumpleaños (y el mío). Qué tengas un buen día.

3 abr. 2006

John McClane regresa


Mi gran amigo White Chocolate me ha vuelto ha llamar. Muchas noticias corren por Hollywood, un sinfin de nuevos estrenos y nuevos proyectos, que lo tienen muy ocupado. Como avance me anuncia que John McClane, el tipo de duro de La Jungla de Cristal regresará con más acción en su cuarta entrega de la saga. En esta época de regresos, nuevas versiones y consecutivas secuelas, precuelas y retornos, se cuela McClane, para recordarnos que no hay quien pueda con él. White Chocolate también me informa que la película de The Simpsons, tan esperada, sigue por buen camino y saciando la sed de sus seguidores con un pequeño avance que se está divulgando. Parece que la animación está levantando a Hollywood y, prueba de ello -me comenta-, es el taquillazo de este fin de semana de Ice Age 2: 70,5 $ (millones de dólares), todo un récord para el presente año. Como última información, y de las que a mí me gustan, ya se sabe que el retoño de Tom Cruise será una niña. Pobrecita.
Gracias White Chocolate, mi particular y auténtico corresponsal en la meca del cine.