
Alain Delon cumple hoy 71 años. Esta gran estrella del séptimo arte, icono del cine francés e indispensable en las décadas de los sesenta y setenta nos ha dejado momentos inolvidables, con interpretaciones magistrales y con una presencia abrumadora. Junto con su innegable atractivo supo hacerse un hueco entre los indispensables a la hora de protagonizar papeles de tipo duro, seductor, íntegro y transmitir su profunda mirada, para regocijo de sus fans y seguidores. Tras haber alcanzado la gloria en la mejor etapa del cine galo, supo ponerse tras las cámaras y dirigir con buen reconomiento. Su figura quedó relegada a secundarios en algunas producciones de los años ochenta y noventa, para quedar como un superviviente de épocas doradas del pasado. Ha pasado por recientes crisis, tras su separación llegando a plantearse el suicidio. Por suerte sigue entre nosotros y brilló con luz propia en la última edición del festival de Cannes donde se dejó ver sonriente.

Su filmografía es amplia y resulta difícil hacer una selección. Me quedo, personalmente, con tres grandes producciones en las que nos dejó lo mejor de su arte:
A pleno sol (Plain Soleil, 1960). Bajo la dirección de René Clement, encarnó al mejor Tom Ripley del cine (personaje creado por Patricia Highsmith). Un protagonista inteligente, audaz, seductor, pasional y asesino al mismo tiempo. Con esta película se convirtió en una estrella mundial y se alzó como mito erótico.

El gatopardo (Il Gattopardo, 1963). En el papel de Tancredi Falconeri forma parte de la historia de esta magna obra del gran Luchino Visconti. Delon estuvo a la altura que requería la adaptación de Tomasi di Lampedusa de esta historia del fin de la aristocracia ante los nuevos burócratas y burgueses. Inolvidable.

El silencio de un hombre (Le Samouraï, 1967), dirigida por Jean-Pierre Melville. Obra maestra del cine negro ("noir"), en la que su protagonista, Jef Costello, ha pasado a la categoría de culto. Un poema desgarrador sobre la soledad. En este caso de un asesino a sueldo, engañado y que tiene que huir tanto de la policía como de sus cómplices del hampa parisina. Como un auténtico samurai, solitario, silencioso, fiel a sí mismo. Una de las películas que más me ha impactado y que siempre recomendaré. Imprescindible pieza. De lo mejor de Delon.

Esperemos que el gran Delon siga sonriendo por mucho tiempo. Será buena señal.































