29 mar. 2006

Danny Ocean


Debo estar viviendo la semana del atracador (y del secuestrador por lo de la perrita de mi tendera). Ayer acudí a un casino, Gran Casino como le han bautizado, porque acaban de inaugurarlo. Más concretamente, anoche fue una especie de inauguración-ensayo con invitados, gente curiosa y algún que otro aguililla (como yo) que se coló de soslayo ante el desconcierto de la apertura. El juego no es un vicio que tenga muy definido, ni siquiera tengo idea de jugar al Black Jack, al Póquer o la Ruleta, pero en esos ambientes se suelen encontrar señoras adineradas con un gran sentido de correrse una buena juerga o despistadas que se dejan llevar por la emoción, en el amplio sentido del término. Esta fue la razón que me empujaba a colarme en el mencionado casino. Bueno eso y que, con un poco de suerte, al ser de los primeros me invitarían a alguna copa. Todo reluciente, nuevo, enmoquetado y brillante. Los crupiers debidamente uniformados al igual que los camareros. Una sonrisa me labró el camino con el barman de turno que me sirvió un magnífico malta de reserva a cambio de un despiste entre los primeros clientes. Merodeando no encontré la fauna que esperaba, más bien elegantes señores, algunos currantes y pocas hembras a las que arrimarse. No parecía el día idóneo pero me dejé llevar. Me aproximé a la ruleta, que siempre me ha fascinado por el sonido de la bola saltando y buscando el número agraciado. Estaba bastante ambientado, unos parecían que solían jugar a menudo y las rondas se sucedían con frenesí. Las fichas de colores que manejaban los jugadores corrían de un lado a otro. De repente un grito lejano cautivó las miradas de algunos. Aproveché para coger cuantas fichas me cupieron en los bolsillos y cambié de juego tan rápido como un rayo. Mientras, un velocista intentaba batir el récord de los cien metros en medio del casino, arrastrando una bolsa, en buscando de su meta: la salida. Los de seguridad (abundantes) lo detuvieron sin problemas en la entrada y lo inmovilizaron. Empezaron a aparecer más personajes. Deduje que más miembros de la seguridad del casino de incógnito que estaban al acecho. Se armó un pequeño revuelo enseguida disuelto. Una potente voz del que parecía el jefe (pinganillo en la oreja y traje oscuro incluido) aclaró que se trataba de un simulacro y que cualquier intento de robar o atracar el casino sería misión imposible, debido al enorme sistema de seguridad: cámaras, agentes, alarmas,... bla, bla, bla. Algunos ilusos incluso aplaudieron. Me escabullé como un curioso más y logré alcanzar la puerta de salida. Pero en el hall estaban más miembros de seguridad que me escrutaron implacablemente. Me hice el despistado y pregunté por el water-close que, amablemente me indicaron. No parecía fácil salir tan pronto con los bolsillos llenos, así que en el baño examiné las fichas para seleccionar las más valisosas. ¿Cómo puedo ser tan idiota? Eran de mentira. Por un lado una cantidad y por el reverso una publicidad del casino anunciaba: Estas fichas son una reproducción de las que serán puestas en funcionamiento próximamente. Las tiré por el váter y salí resoplando. Me dejaron marcharme después de pasar el correspondiente control de seguridad. Ni siquiera Danny Ocean sería capaz de dar un golpe certero en este casino. Pero seguro que si lo intenta lo consigue.

Hablando de Roma, resulta que me llamó esta mañana para concertar una cita hoy mismo. Veremos qué me cuenta.

Suena el timbre.
-Adelante señor Ocean.
-Gracias doctor.
Siempre elegante, sonriente y con esa mirada socarrona capaz de engañar hasta su sombra.
-No se lo va a creer, pero anoche pensé en usted.
-Qué casualidad, acaso atracó un banco o un casino y no le cogieron.
-No exactamente. Sólo hice unas comprobaciones en la seguridad de un nuevo casino. Aún están de pruebas, pronto inaugurarán. Pero supongo que no le interesa, usted tiene retos más difíciles.
-La verdad es que ahora tengo uno nuevo por delante. El éxito de mi banda y nuestros golpes ha provocado que tengamos una nueva oportunidad de demostrar que somos los mejores.
-Ya.
Parece un poco arrogante pero sin caer estúpido.
-Cuénteme señor Ocean. ¿En qué le puedo ayudar?
-Precisamente este nuevo proyecto que se plantea me supone una cierta inquietud. Ya hemos logrado atracar tres de los mejores casinos de Las Vegas con 160 millones de por medio, robar el famoso huevo Faberge, a pesar de un gran rival y, ahora, se nos plantea una nueva vuelta de tuerca. Rusty, Linus y los demás están de acuerdo, así que no nos queda otra. Mi desconcierto se cierne sobre si lograremos alcanzar de nuevo nuestro objetivo y sin que nos pillen.
-Mire señor Ocean, han demostrado que son los mejores, son un grupo único e irrepetible, que a pesar de las dificultades no dudo que lograran lo que se propongan.
-Eso ya lo sé doctor, pero tengo dudas. Mi instinto me dice que hay algo que no va a encajar. De momento se incorpora uno más. En concreto, una más. Algo que parecía evidente, pero hay algo que no sé explicar y me tiene desconcertado.
-Pues hasta que no lo averigue no le puedo ayudar. Además, creo que aún es pronto. Hasta el verano no empieza el rodaje y hasta el próximo del 2007 no se estrenará. Mantenga la tranquilidad y olvídese. Cuando pase un tiempo si sigue con ese algo indefinido que lo perturba, venga de nuevo y concretaremos con mayor exactitud.
-¿Me hipnotizará doctor? Me han dicho que así se consigue saber lo que piensa mi subconsciente.
-Ya veremos señor Ocean. Ya veremos. Marche tranquilo.
-Gracias doctor. Seguiré su consejo. Aunque tengo también el presentimiento de que volveré.
-Hasta la vista, entonces.
Se marchó con el mismo aire arrogante y seductor con el que apareció.

Espero que se aclare un poco y así me pueda ayudar a sacar unas cuantas fichas del maldito casino. Tendré que volver a intentarlo, buscaré los planos, reclutaré a un puñado de expertos,...
Aunque a mí me gusta trabajar en solitario y eso dificulta la labor. Unas cuantas copas y trazaré el plan.

13 comentarios:

Noa dijo...

Sí doctor, debería hacer caso al señor Ocean y llevar a cabo la hipnosis, podría resultar liberador para él, y en su caso, si me permite la malicia, nunca está mal saber los planes del golpe, quizás usted pueda pillar tajada.

Un saludo afectuoso de una paciente novata.

MacGuffin dijo...

Por favor, doctor, pídale al señor Ocean que no dé más golpes, o si se empeña, que no sean como "Ocean's Twelve" y no nos tomen el pelo...

Lluna de foc dijo...

EL eterno ladrón de guante blanco, es perfecto, impecable y adelantado a los hechos entre ellos Caine, Clooney, Pitt, Deniro, Zeta-jones, todos ellos en diferentes films donde me atraent tanto sus personajes, como sus historias... por favor doc. hinoptízalo a ver ke nos relata esta mente...

harry-o dijo...

Hace algún tiempo tuve un serio revés económico. Para recuperarme se me pasó por la cabeza apostar unos ahorros que me quedaban, al rojo o al negro, en la ruleta del casino. Doble o nada; la ruina total o el desahogo...¡No tuve agallas!
Todavía sigo en vías de recuperación.

Dr. Strangelove dijo...

harry-o, espero que consigas levantar cabeza pronto. Lo mío es incorregible, me muevo siempre en la cuerda floja.

Pol dijo...

Más golpes de Ocean...uff...Espero no se quede atrapado en un bucle...

missangria dijo...

Difícil debe resultar el asalto a un casino, tantas cámaras, tanto segurata con cara de pocos amigos...mejor te ligas a una de estas ricachonas y que te regale unas cuantas fichas de 500.

Saludos de una chica que se gastó 60 € en 2 minutos de reloj en un casino...he visto que no es un buen entretenimiento para mi...

Dulce Sophie dijo...

Querido doctor, yo también secundo la propuesta de la hipnosis...y me presto como voluntaria para ayudar en su gabinete mientras tiene lugar la delicada operación...que ver esa carita tan dulce de cerca debe ser toda una experiencia...

thalatta dijo...

Una tercera... ¿muchas, no? al final tanta película con la misma temática parecen más teleseries. Aunque no le haremos ascos al Mr Ocean ;)

Por cierto, me dejaría hipnotizar por el doctor a ver si consigo una experiencia inolvidable, aunque claro... no soy clienta tan especial y además ¿luego lo recordaría?

Un beso, doctor.

MalditosTacones dijo...

Vale, lo que voy a decir no será muy acertado tal vez, pero: ¡¡jodermadremíademividahayqueverquebuenoqueestaelseñoroceanqueatraqueloquelevengaengana!!

Ea, más agusto que perro que le quitan pulgas me he quedado.

Un beso doctor, de esos que se dan a finales de mes.

Mentenferma dijo...

Me quedé en Eleven, Doctor...
Me tengo que poner al día en demasiadas cosas.

Espero que no se olvide de su gabinete si se hace con EL plan... tiene a una panda de sociópatas que atender. Bueno, sin ofender a nadie, por si acaso me refiero sólo a mí a voz alta.

¡Un abrazo Doctor!

pequeñoIbán! dijo...

Yo también me quede en eleven, pero ahora ando consternado con el tema de su cerdo y no quiero molestar al señor Ocean. hasta las estrellas tienen sus malos días

Un saludo!

Anónimo dijo...

Best regards from NY! »