27 nov. 2007

Scorsese brinda con Freixenet


La popular marca española de cava, Freixenet, suele desembolsar millonarias cifras para llevar a cabo su anuncio estrella del año. Y es que se acercan las navidades y los anuncios de turrón, perfumes y cavas son los protagonistas. Pues bien, intentando dejar atrás su imagen habitual de sofisticación con estrellas reconocidas y muchas burbujas doradas en un spot muy elaborado pero fácil de olvidar, ha fichado al maestro Martin Scorsese para que les hiciese el de este año.

"The key to reserva" es el título del cortometraje. Sí, cortometraje y no spot. Ese es el paso que ha realizado la marca para vender su producto. El trabajo en cuestión es un homenaje a Hitchcock y se inicia con un falso documental mostrando un supuesto fragmento de guión no rodado del maestro del suspense. Anuncia que lo va a rodar y allí que van. En pleno Carnegie Hall neoyorkino, en plan suspense y con guiños cinéfilos constantes.


Al parecer, Freixenet le dió carta libre a Scorsese con tan sólo tres premisas: tenía que aparecer una botella de Carta Nevada (obvio), debía haber un brindis y el título debía incluir la palabra "Reseva". Y el resultado demuestra que el realizador ha cumplido brillantemente.

Si me gusta la publicidad en Navidad, más por su elaborada realización que por su repetitivas emisiones, este año hay un añadido más. Y la pregunta salta al instante, tras conocer que el año que viene la marca seguirá en esta línea: ¿A quién ficharán? ¿A Coppola (por vinicultor)?, ¿A Burton (por su imaginación?, ¿A Lynch (por su surrealismo)? Hagan las apuestas. Por cierto, visitando la página de Freixenet se puede ver el trabajo del maestro.

23 nov. 2007

Un Thanksgiving Day de cine


Ayer se celebró en los Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, conocido como Thanksgiving Day. Quizás la fecha más importante en el calendario para los norteamericanos y el día en el que toda las familias se unen en fraternal encuentro, con una cena copiosa, donde la alegría y un gran pavo asado son los protagonistas. Aunque también es día para acordarse de los más necesitados, esos que pueden disfrutar de exquisitas viandas y ni siquiera un techo donde resguardarse. Y por ello, algunas estrellas del firmamento de Hollywood han querido mostrar su cara más bondadosas ofreciendo comida a indigentes y pobres hambrientos.

Así Harrison Ford se unió al nonagenario Kirk Douglas (pronúnciese Daglas), padre del también actor Michael Douglas (pronúnciese Duglas) en Los Ángeles por una buena causa, que bien merece reseñarse. Porque cuando uno se olvida de los problemas y se encierra al calor de la chimenea con su familia y amigos, a devorar suculentas viandas no siempre es la mejor de las intenciones, ni siquiera los sentimientos fraternales deberían hacer olvidar (y menos en un día tan señalado) que otros tienen problemas tan fácilmente solucionables como llevarse algo de comida a su estómago vacío. Por eso bien merece aplaudir tal postura. Por cierto, Calista Flockhart también se puso el mandil y se remangó para echar una mano a Harrison es esta tarea.

Si alguien siente cierta curiosidad por este día tan señalado, puede echar un vistazo a la web snarkerati.com, donde recopilan algunas películas que han reflejado, de una forma u otra, todo lo que rodea al Thanksgiving Day. Desde la sensacional "Hannah y sus hermanas" de Woody Allen (1986) hasta el "Spiderman" de 2002.

20 nov. 2007

Voy a Evento Blog España 2007


Antes que nada disculpar mi larga ausencia en estos días. Un virus extraterrestre ha invadido mi cuerpo y ha estado realizando experimentos que me han tenido en un brete. Al final he podido con él y ya estoy repuesto.

Por otra parte, quería comentar que hay una cita ineludible este fin de semana próximo para todo blogger que se precie: el Evento Blog España 2007. Es en Sevilla, así que no tengo ninguna excusa para asistir y poder disfrutar de este acontecimiento que ya el año pasado dio que hablar.

Todos los gurús de la blogosfera estarán presentes y será una excelente ocasión para pulsar este fenómeno de la comunicación que tanto está dando que hablar. Veremos lo que se cuece, lo que se comenta y supongo que conoceré a buen número de bloggers, o más bien, les pondré cara y voz en muchos casos. A todo blogger que vaya a asistir y quiera que nos conozcamos en persona, me lo puede indicar vía e-mail. Os espero.

7 nov. 2007

Historias de videoclub (I)


Es curioso como se ha transformado la cultura del videoclub en los tiempos que corren. Ahora es más habitual encontrar tiendas de películas, donde los dependientes, en muchas ocasiones, te despachan novedades en DVD como podrían hacerlo de zapatos o alfombras. Ya se ha perdido esa complicidad entre el encargado del videoclub y los socios habituales, en los que las charlas cinéfilas podían comenzar con cualquier motivo y acabar haciendo alguna microhistoria del cine enlatado en una cinta magnética de VHS.

También ahora es más complicado encontrar un videoclub, hay muchos menos y además se denominan "dvdtecas", en donde alquilar una película es ya casi menos habitual que comprarla. Se ha transformado el formato, y se está viviendo una lucha entre la alta definición (que será el futuro) y el actual soporte, el deuvedé. Ahora, cuando uno quiere alquilar una película acude a esos cajeros estúpidos donde, a través de una pantalla, uno selecciona la novedad que quiere ver y tras un buen rato ojeando y cuando has elegido por descarte, acabas arrepentido de perder el tiempo, puesto que la quieres ver no tiene unidades disponibles.

Pero hace ya una eternidad, también había estos inconvenientes y también se produjeron luchas entre varios formatos. Recuerdo que en mi infancia preadolescente, siempre acompañado de los amigos, acudíamos asiduamente a videoclub donde pasábamos horas mirando las carátulas, leyendo las sinopsis de películas que desconocíamos y riéndonos de los socios capaces de alquilar cualquier cosa que no durase más de una hora y media y en la que hablasen poco. Los dependientes, una pareja emprendedora que abigarraba el local con posters, carteles y toda la parafernalia de promoción de las distribuidoras, conformando una decoración propia de una auténtica película. El caso es que entre algunos estantes había momentos de verdadera intimidad, camuflado entre un Rambo en cartón de dos metros y un Mickey Mouse giratorio colgado del techo, donde podías perder horas viendo las carátulas sin que nadie te llamase la atención ni te distrajese.

Recuerdo como si fuera ayer que solía alquilar "películas de peleas de chinos", que no eran otra cosa que cintas de acción originarias del lejano Hong-Kong, para ver en pandilla. Tras ver las secuencias más interesantes una y otra vez (que grande cuando se podía rebobinar y avanzar con tanta facilidad), acabábamos montando una verdadera recreación de lo que habíamos visto. Pero eso era en grupo, porque cuando acudía sólo me picaba algo dentro por aquellas películas en blanco y negro, cuyas imágenes me fascinaban y con historias duras, cine negro de tipos duros con pistolas y pérfidas mujeres de larga melena. Visionando aquellos títulos inolvidables como "Los violentos años veinte", "Forajidos", "La casa de la calle 92" o "La jungla de asfalto" nació en mí un afán por el coleccionismo, por acaparar centenares de películas en VHS que guardaba como un tesoro. Pero eso es otra historia.